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Pide una prestación universal por niño

El CES constata que el encarecimiento de la vivienda impide trasladar el crecimiento al bienestar de los hogares

El Consejo Económico y Social (CES) destaca la mejora del empleo, la productividad y los salarios reales, aunque advierten de que el acceso a la vivienda y el coste de la vida siguen lastrando la percepción ciudadana

El presidente del Consejo Económico Social de España (CES), Antón Costas, en una imagen de archivo.

El presidente del Consejo Económico Social de España (CES), Antón Costas, en una imagen de archivo. / EP

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Pablo Gallén

Pablo Gallén

Madrid

La economía española superó “con sobresaliente” el test de estrés de 2025, pero ese buen comportamiento macroeconómico no se trasladó con la misma intensidad al bienestar cotidiano de los hogares. Esta es una de las principales conclusiones de la presentación este miércoles de la Memoria sobre la situación socioeconómica y laboral de España 2025 del Consejo Económico y Social (CES), expuesta por su presidente, Antón Costas, y por Rafael Muñoz de Bustillo, presidente de la comisión técnica encargada del informe y consejero del CES.

Aunque los indicadores de calidad de vida han evolucionado de forma favorable, Antón Costas advirtió de que una parte importante de la ciudadanía sigue sintiendo presión en su economía doméstica. Muchas familias, explicó, logran llegar a final de mes, pero tienen serias dificultades para afrontar gastos imprevistos. En ese contexto, la vivienda aparece como uno de los principales factores de preocupación. Costas la definió como “un agujero negro” y señaló que, junto al encarecimiento del coste de la vida, ha roto el vínculo que tradicionalmente conectaba el crecimiento económico con la mejora del bienestar. La subida de los alquileres y del precio de compra, unida al mantenimiento de precios elevados en numerosos bienes y servicios pese a la moderación de la inflación, explica buena parte de esa brecha entre la evolución macroeconómica y la percepción de los hogares.

En materia de vivienda, Costas reclamó grandes consensos políticos e institucionales. Recordó, en este sentido, el acuerdo alcanzado la semana pasada entre el Ministerio de Vivienda y las comunidades autónomas para el reparto de 7.000 millones de euros del nuevo plan estatal. También defendió la necesidad de impulsar un parque público de vivienda social, tras subrayar que España llegó a construir 2,5 millones de viviendas públicas que posteriormente fueron privatizadas.

Problemas de competencia

El presidente del CES apuntó también a la existencia de problemas de competencia en algunos mercados de bienes y servicios, aunque precisó que esta cuestión no forma parte del diagnóstico central de la memoria. La memoria del CES aborda igualmente la evolución de la pobreza, la exclusión social y la desigualdad. Rafael Muñoz de Bustillo destacó que estos indicadores han mejorado, aunque reconoció que no lo han hecho todavía con la intensidad deseada. En este ámbito, Costas defendió avanzar hacia una prestación universal por infancia, ya sea mediante ayudas directas o a través de bonificaciones fiscales, y recordó las dificultades administrativas que ha afrontado el Ingreso Mínimo Vital durante su puesta en marcha.

Según Costas, España ha alcanzado un punto de inflexión al quedar fuera por primera vez en doce años del Procedimiento de Desequilibrios Macroeconómicos de la Comisión Europea. A ello se suma el cumplimiento de las reglas fiscales europeas, favorecido por la reducción del déficit y de la deuda pública. También el mercado laboral ha registrado una clara convergencia con la Unión Europea y ha avanzado en todos los indicadores.

Muñoz de Bustillo calificó de “sorprendente” el resultado de la economía española en 2025, especialmente en un contexto marcado por una “incertidumbre radical”, con factores internacionales como la guerra de Ucrania, la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca, la crisis de Venezuela o la guerra de Irán. Pese a ese escenario, España creció un 2,8%, frente al 1,5% de la Unión Europea. Para 2026, añadió, la Comisión Europea ha revisado al alza su previsión de crecimiento para España, del 2,3% al 2,4%, de nuevo por encima de la media comunitaria.

El CES destaca también el “formidable” comportamiento del mercado laboral. España fue responsable del 45% del crecimiento del empleo en la Unión Europea, con avances en productividad por hora trabajada, aumento de las horas trabajadas y una mejora de los salarios reales, especialmente en las capas más bajas. La reforma laboral de 2021 ha contribuido, según la memoria, a una caída de la temporalidad en el empleo privado, en línea con la evolución observada en otros países europeos.

Sin embargo, el informe advierte de que persisten importantes debilidades. La tasa de paro sigue situada entre las más elevadas de la UE, cerca del 10%, y también continúan siendo preocupantes el desempleo juvenil y el de los mayores de 50 años. Al mismo tiempo, la jornada laboral media se reduce, en un contexto de transformación del empleo y de cambios en la estructura productiva.

Cambio del modelo productivo

Costas habló de una “mutación de la piel de la economía española” para describir un cambio silencioso del modelo productivo. Según explicó, disminuyen porcentualmente las micropymes y los autónomos, mientras aumentan las medianas empresas, favorecidas por la mejora de la productividad en los últimos cinco años. El presidente del CES defendió que no se trata de una evolución coyuntural, sino de un cambio de tendencia que también se refleja en la balanza de pagos, en el auge de servicios más avanzados y de mayor valor añadido, en el comportamiento del sector agroindustrial y en la mayor inversión en activos intangibles, como la tecnología.

El consenso social también aparece como uno de los factores explicativos de esta evolución. Costas citó la puesta en marcha de los ERTE durante la pandemia y el V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, que fijó las pautas salariales y laborales para el periodo 2023-2025. El presidente del CES se mostró convencido de que habrá próximamente un VI acuerdo (2026-2028).

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