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Los gallegos consiguen ahorrar pese a las tensiones de la vivienda: ocho de cada diez reserva dinero cada mes

Un 22% reconoce que no logra guardar ni un euro de sus ingresos | El 27% asegura que no podría hacer frente a un gasto imprevisto de 5.000 euros

Interior de un supermercado.

Interior de un supermercado. / Europa Press

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Manolo Rodríguez

Manolo Rodríguez

A Coruña

Casi ocho de cada diez hogares gallegos consiguen cerrar el mes con algún margen para ahorrar. El dato, recogido en el V Observatorio Cofidis de Economía, Sostenibilidad y Nuevas Tendencias de los Hogares Españoles 2026, dibuja una realidad que combina una notable capacidad de resistencia financiera con tensiones crecientes en partidas esenciales como la vivienda.

El 78% de las familias de la comunidad afirma tener capacidad de ahorro, mientras que un 22% reconoce que no logra reservar ni un euro de sus ingresos. La cifra sitúa a Galicia entre los territorios donde el ahorro sigue presente en una amplia mayoría de los hogares, aunque el detalle de los datos revela una situación menos holgada de lo que podría parecer a primera vista.

De hecho, una parte importante de quienes consiguen ahorrar apenas dispone de margen. Un 34% de la población guarda menos del 10% de sus ingresos, un porcentaje que refleja economías domésticas con escaso colchón para afrontar sobresaltos. Esa fragilidad se aprecia también en otro indicador del estudio: el 27% de los gallegos asegura que no podría hacer frente a un gasto imprevisto de 5.000 euros.

La vivienda emerge como el principal factor de presión sobre los presupuestos familiares. La mitad de los gallegos ha tenido que modificar sus planes residenciales por el encarecimiento de los alquileres. Entre las decisiones más frecuentes figuran el traslado a zonas periféricas, la búsqueda de casas más pequeñas y económicas o el retraso de la emancipación.

El esfuerzo asociado al acceso a una vivienda resulta especialmente visible entre quienes viven de alquiler. El 56% destina más del 30% de sus ingresos mensuales al pago de la renta, un umbral que los expertos suelen considerar el límite recomendable para evitar situaciones de vulnerabilidad financiera. Cuando una parte tan elevada del salario se dirige a cubrir el alojamiento, el margen para el consumo, la inversión o el ahorro se reduce de forma significativa.

Las consecuencias ya se perciben en las cuentas domésticas. Un 31% de los inquilinos ha recortado otros gastos para poder asumir el coste de la vivienda y un 7,9% ha recurrido a préstamos de familiares o amigos. Al mismo tiempo, el observatorio identifica un núcleo de hogares con especial dificultad económica: el 10,6% vive con ingresos iguales o inferiores a 1.000 euros mensuales.

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