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La saga Rivera lanza Salvaje, chocolate para la conservación de especies

Nacho Rivera, hijo del presidente de Hijos de Rivera, impulsa Salvaje, una marca elaborada en A Coruña que destina beneficios a proyectos de conservación animal

La nueva firma trabaja con cacao de Uganda, produce sus primeras tabletas en la ciudad coruñesa y donará el 100% de los beneficios de lanzamiento a la ONG peruana Hoja Nueva

Gama de chocolates Salvaje.

Gama de chocolates Salvaje. / L. O.

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A Coruña

A Coruña suma un nuevo capítulo a la historia de la saga Rivera. La nueva generación de la familia abre un camino propio en el panorama empresarial gallego. Nacho Rivera, hijo de Ignacio Rivera, presidente de Hijos de Rivera, lanza Salvaje, un proyecto que trasciende lo gastronómico para situar el cacao en el centro de la conservación ambiental. Su objetivo: transformar cada tableta en una herramienta de conservación de especies amenazadas.

La marca se presenta como un proyecto de impacto positivo que busca transformar la industria del cacao desde su raíz. Su planteamiento parte de una premisa: la producción de cacao es uno de los motores de la deforestación global, un fenómeno que empuja a miles de especies hacia la extinción.

Salvaje quiere invertir esa lógica. El cacao que emplea procede de Uganda y es suministrado por Latitude Trade Company, certificada como B Corp, lo que garantiza trazabilidad, sostenibilidad y prácticas agrícolas que protegen los ecosistemas. Además, la marca dona una parte significativa de sus beneficios a proyectos de conservación animal en todo el mundo.

Elaborado en A Coruña, pensado para el mundo

Las primeras cuatro tabletas —chocolate con leche, chocolate con leche y caramelo salado, chocolate negro 70% y chocolate blanco tostado— se elaboran íntegramente en A Coruña. Con un precio de 8,50 euros y disponibles en la tienda online de la marca (www.chocolatesalvaje.com), Salvaje ya ha logrado presencia en diez puntos de venta, principalmente cafeterías y espacios gourmet, en su mayoría en la ciudad coruñesa.

La apuesta por la innovación es evidente: el chocolate blanco tostado, con notas de galleta y caramelo, se aleja de la hegemonía del chocolate negro en el segmento premium. La marca quiere ser sostenible, sí, pero también sorprendente, divertida y diferente.

En esta red social explica la iniciativa

La frase pronunciada por Rivera resume el espíritu del proyecto. Salvaje no nace como una marca de chocolate que decide apoyar causas ambientales, sino como una iniciativa de conservación que encuentra en el cacao un vehículo para financiar su misión.

La estrategia de futuro pasa por crecer en el canal B2B: cestas corporativas, ediciones personalizadas y colaboraciones con grandes compañías que quieran vincular su marca a proyectos de conservación. El objetivo pasa por aumentar volumen, ampliar impacto y llevar el mensaje de Salvaje más allá de Galicia.

Nacho Rivera, cofundador de la marca, afirma que «fueron los animales salvajes los que nos llevaron al chocolate, no al revés», destacando el compromiso de Salvaje con la lucha contra la deforestación y con la protección de las especies en peligro.

Naty Gomes, también cofundadora, enfatiza que Salvaje busca ser un producto «sostenible, divertido, diferente y sorprendente» y que no quiere que los consumidores lo compren solo por su impacto social. La marca utiliza cacao de Uganda, suministrado por la empresa certificada como B Corp Latitude Trade Company, y, en este lanzamiento, donará el 100% de los beneficios a la ONG peruana Hoja Nueva, que trabaja en el primer proyecto de conservación de un jaguar en la selva.

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