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Cambio normativo

Las furgonetas que cruzan desde Galicia a Portugal ya tienen que fichar sus horas al volante

La Unión Europea pone fin al vacío legal que permitía a los vehículos comerciales ligeros de más de 2,5 toneladas esquivar los controles de conducción y descanso en los trayectos internacionales

La medida busca combatir el 'dumping' social y la precariedad laboral

El tacógrafo inteligente G2V2 permitirá escanear datos en marcha y detectar manipulaciones o incumplimientos de los descansos obligatorios

Un agente durante una campaña de control a furgonetas.

Un agente durante una campaña de control a furgonetas. / // G. C.

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R. Prieto

A Coruña

Las furgonetas que cruzan a diario el Miño por el puente internacional de Tui ya tienen fecha para salir del limbo legal en el que operaban. Desde este miércoles, 1 de julio, los vehículos comerciales ligeros (LCV) de más de 2,5 toneladas que realicen transporte internacional o el conocido como “cabotaje” —operar dentro de un país extranjero— estarán obligados a llevar instalado un tacógrafo. La Unión Europea corta así de raíz el vacío normativo que permitía a estas flotas esquivar los estrictos tiempos de conducción y descanso que ahogan, desde hace décadas, a los camioneros de gran tonelaje.

La medida impactará de lleno en el tejido logístico de Galicia, una comunidad hiperconectada con el norte de Portugal. Hasta ahora, el límite de las 3,5 toneladas funcionaba como una frontera invisible: por debajo de ese peso, no había reloj digital que controlase las horas que un chófer pasaba al volante. Una desregulación de la que se han nutrido redes de subcontratación y empresas de bajo coste, cuya realidad laboral ha vuelto a quedar al descubierto en las carreteras gallegas tras el reciente balance de inspecciones del Black Friday.

Auge del comercio 'online'

Las actas de la Guardia Civil de Tráfico durante la última campaña de consumo masivo reflejan una estampa habitual en los viales gallegos: un goteo de furgonetas sobrecargadas, chóferes extranjeros en condiciones precarias y jornadas que rozan la explotación física. Al amparo de la entrega exprés, estos vehículos ligeros se habían convertido en el vehículo ideal para enlazar polígonos portugueses con plataformas logísticas de la comunidad a ritmos frenéticos, sin más límite que la resistencia del conductor.

Con la nueva ley en la mano, ese modelo toca a su fin. A partir de ahora, los transportistas de furgonetas internacionales tendrán límites diarios y semanales de conducción idénticos a los del transporte pesado. Además, Bruselas prohíbe de forma absoluta que los conductores pasen el descanso semanal obligatorio —de al menos 45 horas— durmiendo dentro de la estrecha cabina del vehículo.

Tacógrafo de segunda generación

Para garantizar que la norma no se quede en papel mojado, la UE impondrá la instalación del tacógrafo inteligente de segunda generación (G2V2). Este dispositivo no solo automatiza el registro de las horas mediante geolocalización por satélite, sino que registra de forma automática cada vez que el vehículo cruza una frontera, como la del Miño.

El sistema cuenta con tecnología de comunicación remota de corto alcance. Esto permitirá a las patrullas de Tráfico escanear los datos del tacógrafo en marcha, sin necesidad de detener la furgoneta en el arcén, detectando al vuelo si el conductor se ha saltado los descansos obligatorios o si el dispositivo ha sido manipulado.

Cerco al ‘dumping’ en el norte de Portugal

El otro gran frente de la reforma es el salarial. La nueva normativa introduce el estatuto del conductor desplazado. Esto significa que cualquier chófer de una empresa extranjera —un fenómeno habitual con las firmas radicadas en el norte de Portugal que operan de forma continua en Galicia— que realice operaciones de cabotaje o comercio triangular deberá percibir obligatoriamente el salario mínimo y acogerse a los derechos laborales del país de acogida.

Quedarán fuera de este control exclusivamente los tránsitos puros y los viajes bilaterales directos desde el país de origen de la empresa. Con esto, Bruselas busca cortar las alas al dumping social, evitando que las diferencias salariales entre estados miembros se utilicen como un arma de competencia desleal.

«Para los operadores y conductores, el mensaje es claro: la preparación debe empezar ya», advierte Jana Peleskova, desde el Grupo de Trabajo Operativo de ROADPOL, señalando que los cuerpos de inspección de los Estados miembros ya se preparan para el cambio cultural que supondrá fiscalizar a los vehículos más pequeños. En las carreteras gallegas, el tiempo de la impunidad para la última milla internacional ya se ha terminado.

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