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La Xunta ante SAIC: "Queremos que la mayor parte de componentes venga de Galicia"

La Administración autonómica aspira a replicar en Ferrolterra la proyección de empleo que genera Stellantis en Vigo: el empleo es tres veces más en las auxiliares que en la propia planta

El secretario xeral de Economía llama a "no demonizar" el término "ensamblaje" porque la "cadena de montaje genera actividad y mucho empleo"

La Xunta asegura que exigirá a la multinacional que al menos el 50% de los componentes no procedan de fuera de la UE

"Es un hito y una oportunidad histórica para un territorio de Transición Justa", defiende el número dos de Economía

Interior de una de las plantas de MG, del grupo SAIC, en China.

Interior de una de las plantas de MG, del grupo SAIC, en China. / SAIC

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A Coruña

Ferrolterra se juega el billete definitivo hacia su reindustrialización tras los cierres que dinamitaron los motores térmicos de la comarca. El desembarco del gigante automovilístico chino SAIC (propietario de marcas como MG) en el norte de la provincia es todavía un proyecto en "fase preliminar", según destacan desde la Xunta, pero sus magnitudes ya dibujan un volantazo histórico para el empleo local. El secretario xeral de Economía de la Xunta, Nicolás Vázquez Iglesias, desgrana a este periódico los detalles de una operación que prevé crear más de 2.000 puestos de trabajo en su arranque y que aspira a replicar en el norte la proyección de empleo que genera la planta de Stellantis en Vigo.

El Ejecutivo autonómico recurre a las matemáticas del sector en el sur de Galicia para explicar el impacto del aterrizaje de SAIC en Ferrol. En la planta de Stellantis, la plantilla directa se sitúa en las 6.000 personas, pero el sector de componentes y servicios auxiliares mueven a más de 20.000 trabajadores. "Es tres veces más para el sector auxiliar que la propia fábrica. Esto nos da una idea de qué va a ocurrir en Ferrol", augura el número dos de Economía.

Empleo

La hoja de ruta fija el inicio de las obras de la planta para principios de 2027, con la meta de que los primeros vehículos salgan de la cadena de montaje en 2028. En esa primera fase, el impacto directo se traducirá en 1.000 empleos, de los cuales 540 se destinarán puramente a la producción (operarios, ingenieros y técnicos de calidad) y otros 460 a tareas logísticas. A ellos se sumarán más de 1.000 empleos indirectos, 300 de ellos en As Pontes.

Frente a las críticas que tachan de mero "escaparate" las plantas que solo montan piezas prefabricadas, el secretario xeral de Economía llama a “no denomizar” la palabra ensamblaje.” Ensamblaje es una fábrica en cadena, el empleo será en la cadena de montaje. Ahí es donde se genera actividad y se generará mucho empleo", defiende Nicolás Vázquez, quien recuerda además que el valor añadido se blindará “obligando” a SAIC a mirar al tejido empresarial gallego.

Para evitar que la factoría de Ferrol sea una simple terminal donde unir piezas llegadas de Asia —una estrategia que algunas firmas asiáticas intentan utilizar para esquivar los aranceles comunitarios—, desde la Administración autonómica se “exigirá” que, como mínimo, el 50% de los componentes no procedan de fuera de la Unión Europea, priorizando el entorno local. "Queremos que la mayor parte venga de Galicia porque por tema de transporte próximo al final también interesa a la fábrica", apunta el secretario xeral de Economía.

Pero el verdadero escudo llegará desde Europa, ya que las normas de origen y los aranceles son competencia comunitaria. La Unión Europea trabaja en un reglamento cuyo borrador contempla que el 70% del valor del vehículo, excluida la batería, se fabrique en territorio comunitario. El objetivo es impedir que las empresas utilicen plantas europeas únicamente para ensamblar piezas importadas y sortear los aranceles. “Se quiere evitar que la empresa venga con materiales de fuera para ensamblar aquí con el objetivo de evitar aranceles”, advierte Vázquez Iglesias.

Nueva red

Si ese marco sale adelante en los términos actuales, SAIC tendría que apoyarse en proveedores gallegos y europeos o atraer a parte de su cadena asiática a la comunidad. Para Ferrolterra, esa diferencia es clave: no es lo mismo acoger una terminal logística y de montaje que convertirse en el centro de una nueva red de proveedores, componentes y servicios industriales.

La ambición del proyecto contempla además una segunda fase, prevista para 2031 aunque la Xunta quiere adelantar plazos, que transformaría las instalaciones en una fábrica más integral. Esa ampliación incluiría taller de chapa, estampación y pintura, con procesos como el corte de chapa, la soldadura de carrocería y los tratamientos anticorrosión.

Ferrolterra llega a esta oportunidad después de una década de golpes industriales y con As Pontes todavía buscando alternativas al vacío dejado por la térmica. Por eso, el desembarco de SAIC se lee en la comarca como una posible reválida: primero logística, con la llegada este miércoles del buque con los primeros 700 vehículos al Puerto Exterior; después industrial, con la fábrica de vehículos; y finalmente tractora, si consigue que una parte sustancial de las piezas, servicios y empleos se queden en Galicia. “Es un hito y una oportunidad histórica para un territorio de Transición Justa”, concluye el número dos de Economía.

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