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Desajuste del mercado de trabajo

Falta de experiencia y horarios frenan el «match» laboral: 1.800 empleos llevan por lo menos tres meses sin cubrir en Galicia, un 82% más

Las vacantes con problemas de contratación marcan récord en la comunidad y el Sepe advierte de «la aparición de tensiones crecientes»

Los dependientes superan a los camioneros como la ocupación con mayores dificultades

Un soldador trabajando en un astillero.

Un soldador trabajando en un astillero. / Gonzalo Núñez

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Julio Pérez

Vigo

Tanto Galicia como el resto del país van camino de marcar otro récord de empleo en este mes de julio. La media de cotizantes de la primera quincena en la comunidad alcanzó los 1.133.326, casi 10.300 más que a lo largo de junio. En el conjunto de España se sobrepasaron 22,5 millones de afiliaciones, según el balance que acaba de publicar el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, tras un incremento de 280.400. Suma y sigue, con el tirón de la campaña turística, en los hitos del mercado laboral. Sigue ajeno a la incertidumbre y la inestabilidad geopolítica global; expandiéndose, a pesar de la pesada losa por el desequilibrio entre oferta y demanda.

«En un contexto caracterizado por el crecimiento de la ocupación y la persistencia de elevados niveles de desempleo, las dificultades de contratación que manifiestan numerosas empresas ponen de relieve la existencia de desajustes que transcienden la mera disponibilidad de trabajadores y responden a una interacción compleja de factores económicos ocupacionales, formativos, territoriales y demográficos», explica el Servicio Público de Empleo Estatal (Sepe), en su nuevo análisis sobre esos problemas para cubrir determinados puestos de trabajo. Es un mal generalizado, aunque con desigual incidencia por sectores y comunidades. Y de magnitud desconocida realmente. «Una parte de las empresas que declaran no tener vacantes señalan como motivos el elevado coste de contratación o la falta de candidatos con la cualificación adecuada, circunstancias que pueden estar reflejando necesidades de contratación no materializadas o procesos de búsqueda abandonados», subraya el informe.

Entre las que sí manifiestan tener vacantes en Galicia, los empleos pendientes aumentaron un 33% al cierre del pasado año, hasta los 10.557. Una cifra sin precedentes. De ese total, 1.826 son de difícil cobertura. El incremento en este caso es del 82% en comparación con el último trimestre de 2024. Una subida solo superada por Asturias (112,5%) y Castilla-La Mancha (114,8%). Son puestos que acumulan al menos 90 días a la espera de candidato, a pesar de que las empresas se mueven para buscarlo. Muestran, enfatiza el Sepe, «la expresión más visible de los desajustes existentes entre la oferta y la demanda de empleo».

Sin contar las vinculadas al sector público, nicho fundamental de la ocupación y donde la elevada edad de los funcionarios aflora un reto de relevo a corto plazo, las vacantes en España rebasaron las 95.300. Prácticamente una de cada cuatro (45,6%) aguantaron sin cubrir durante al menos tres meses. «Esta elevada proporción pone de manifiesto que las dificultades de cobertura no constituyen un fenómeno residual —advierte el organismo—, sino un elemento relevante para comprender el funcionamiento actual del mercado de trabajo español».

Diferencias territoriales

No se distribuyen con la misma intensidad por todo el territorio. Porque tampoco el tejido productivo es igual en cada región. Influyen la especialización sectorial, la disponibilidad de determinados perfiles profesionales y las peculiaridades de los diferentes mercados laborales. Madrid (11.133), Cataluña (10.309), Comunidad Valenciana (6.047) y Andalucía, incluyendo los datos de Ceuta y Melilla (2.985) fueron las cuatro comunidades con mayor número de vacantes de difícil cobertura.

Una alta concentración «no implica necesariamente una mayor intensidad del problema, ya que parte de esta situación responde al mayor tamaño de sus economías y de sus mercados de trabajo», como recuerda el Sepe, que llama la atención de los incrementos «especialmente» fuertes de Galicia, Asturias y Castilla-La Mancha, junto a los de Comunidad Valenciana (61,4%) y País Vasco (46,1%). «Aunque varias de ellas tiene un peso reducido en el total de vacantes de difícil cobertura —dice, en referencia a la cuota del 4,2% de Galicia o el 0,2% de Asturias—, la intensidad de estos crecimientos sugiere la aparición de tensiones crecientes en determinados ámbitos territoriales o actividades económicas». Es más, apela a «realizar un seguimiento específico de su evolución durante los próximos periodos».

Dependientes, soldadores y electricistas, las ocupaciones con más problemas

¿Cuáles son las ocupaciones en Galicia más mencionadas por las empresas gallegas cuando se les pregunta de los problemas para cubrir puestos? Hay cambios. Si en el informe de 2025 eran los conductores de camiones, ahora destacan los dependientes. Les siguen soldadores y oxicortadores, técnicos en electricidad y albañiles. Los camioneros caen al quinto lugar. A continuación, figuran electricistas de construcción; operadores de maquinaria de movimientos de tierras y equipos similares (como excavadoras, apisonadoras y bulldozers); supervisores de construcción; cocineros; y personal de limpieza.

En las causas del desajuste detectadas por el Sepe hay también novedades. La falta de candidatos, que lideró el ranking en el anterior análisis, se sitúa en estos momentos en la segunda posición (24%), por detrás de la ausencia de experiencia para el puesto (27%). Destacan también el déficit de competencias técnicas de los candidatos (21%) y el desacuerdo con las condiciones laborales (12%). En este último caso, los motivos principales son, por este orden, horarios, salario, tipo y duración de jornada y la necesidad de movilidad.

Teniendo en cuenta el global de empleos pendientes por sector, información y comunicaciones arrastran la mayor cantidad de vacantes de difícil cobertura en España: 66,51%. Por encima del 60% están también la sanidad y los servicios sociales; el 59% en actividades administrativas y servicios auxiliares; el 53% en actividades profesionales, científicas y técnicas; y el 49% en hostelería. A pesar de que el sector servicios, el de mayor peso en el empleo, concentra el mayor volumen de vacantes, el Sepe advierte que la industria y la construcción son los que dejan los mayores ascensos, «lo que refleja un crecimiento especialmente intenso de las necesidades de contratación» en ambas actividades. En ocupaciones concretas, las que aparecen de forma recurrente en los problemas para la contratación son: conductores de camiones, camareros, cocineros, albañiles, electricistas, fontaneros, soldadores y perfiles industriales especializados.

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Fuente: Faro de Vigo

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