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As Pontes dice adiós a medio siglo de historia industrial con la voladura de las torres de su antigua central térmica

La operación duró 14 minutos, con el derribo de dos estructuras en un primer momento y luego las dos restantes

Demolición de las cuatro torres de la central térmica de As Pontes

Europa Press

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A Coruña

Punto y final a medio siglo de historia industrial en Galicia. As Pontes asistió este jueves 30 de julio a la voladura de las cuatro torres de refrigeración de suantigua central térmica. Aunque se espera que la demolición durase 1,2 segundos, finalmente fueron 14 los minutos necesarios para culminar el proceso.

La caída de estas estructuras, en grupos de dos, es el primer gran hito en el proceso de desmantelamiento de un complejo que ha sido uno de los grandes graneros energéticos del país en las últimas décadas y el nivel de ruido ha sido similar al que produce cualquier espectáculo de fuegos de artificio.

La eliminación de las patas de un gigante de hormigón armado de 99 metros de altitud ha impactado en esta jornada de despedida de un símbolo industrial ante un potente despliegue de seguridad con cortes de carreteras durante una hora.

Se han venido abajo los cuatro componentes, acontecimiento que algunos han seguido desde el lago artificial, el mayor de España, creado en la zona tras el cierre de su mina hace casi tres lustros.

Ahora, la enorme chimenea de Endesa, de 356 metros de elevación y la más alta de Europa cuando se levantó hace más de medio siglo, resiste incólume y la Xunta de Galicia podría salvarla con el reconocimiento de Bien de Interés Cultural (BIC), una categoría de protección jurídica otorgada a bienes que son valiosos y singulares.

Despliegue de seguridad

Para evitar cualquier tipo de incidente, la operación se ha rodeado de un despliegue de seguridad sin precedentes. Se han establecido dos anillos de protección: un área de exclusión con prohibición total de paso y un área de seguridad perimetral.

A pesar de la espectacularidad visual, las autoridades insisten en que el estruendo será similar al de un espectáculo pirotécnico y piden a los vecinos máxima prudencia y evitar desplazamientos innecesarios.

El adiós a las torres no quedó exento de marejada política y social. El BNG alzó la voz contra lo que consideran una pérdida irreparable del patrimonio industrial de la villa. Los nacionalistas exigen al gobierno local la celebración de una consulta vecinal vinculante antes de que las detonaciones sea un hecho consumado. Según una encuesta promovida por el BNG en febrero de 2025, el 57,6 % de los vecinos se mostraba partidario de conservar parte del complejo, frente al 29,4 % que apoyaba el derribo.

Desde la formación nacionalista critican duramente el "fracaso" del Convenio de Transición Justa y la pérdida de empleo en la zona, defendiendo un modelo que reconvierta las viejas estructuras en un museo gallego de la electricidad, conservando la chimenea, la sala de turbinas, una caldera y dos torres de refrigeración; un Centro de Investigación de Almacenamiento Energético aprovechando las oficinas y laboratorios actuales; suelo e infraestructuras públicas, pasando la gestión del agua al Concello y liberando terreno para la llegada de nuevas industrias.

Pese a los intentos de paralizar el derribo o abrir un debate público municipal, la hoja de ruta siguió su curso. Desde la tarde de este jueves 30 de julio, las torres de As Pontes son ya historia de Galicia.

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