El Partido Popular no pudo mantener los 11 representantes de 2016 en Pontevedra, donde cosechó el 42,4% de los apoyos, y perdió un diputado que fue a parar al PSdeG por unos centenares de sufragios. El respaldo en la provincia al PP cayó cerca de nueve décimas, y se quedó a casi seis puntos de la media autonómica, donde superó el 48%. La pontevedresa no es una plaza fácil: la presidencia de la diputación está en manos socialistas, y las dos principales urbes están gobernadas por PSOE y BNG, al igual que concellos como O Porriño, Nigrán o los de O Morrazo. El rol de la ciudad de Vigo en estos resultados ha sido otra vez determinante: Abel Caballero exprime su hegemonía en cada cita electoral, y ayer reportó a su formación en torno al 32% de los sufragios, una ratio que ya habría querido para sí el PSdeG a nivel gallego.

El reparto final de escaños de la provincia aportó esos 10 a los populares, 6 al BNG y 6 a los de Gonzalo Caballero. En los pasados comicios la candidatura de En Marea había recibido el respaldo de más de 107.000 pontevedreses, representativos del 22% de los sufragios. La coalición liderada por Antón Gómez-Reino apenas fue capaz de retener unas 20.000 papeletas. Fueron los de Ana Pontón los que hicieron cosecha de la debacle morada, también en Pontevedra. Los nacionalistas pasaron del 8,9% al 24,7%, hasta superar holgadamente los 109.000 votos: fueron en torno a 65.400 más que en 2016. El PSdeG recolectó otros 12.000, pero no le sirvieron para evitar ser la tercera fuerza provincial con el 23% de las papeletas. Ya lo había sido en las pasadas elecciones. Porque a Galicia en Común no le sirvió la intensa campaña realizada en Galicia por la titular de la cartera de Trabajo, Yolanda Díaz, una de las caras visibles del Gobierno durante la pandemia. Tampoco el respaldo de Pablo Iglesias.

Vuelve la demarcación provincial de Pontevedra a tener una representatividad tricolor. Tras la malograda aventura de Galicia en Común se situó el partido Vox, cuya campaña no caló entre los electores. Los de Abascal se quedaron por debajo del 2% de los votos y los 8.600 sufragios. Duplicó eso sí los apoyos de Ciudadanos, que apenas fueron capaces de superar el 1% en la provincia pontevedresa.