El sucesor de Manuel Fraga ya le ha igualado en victorias electorales en Galicia. Ha obtenido su cuarta mayoría absoluta consecutiva, como en su día también lo hizo Fraga. Aunque no ha batido el récord del fundador del PP, que en 1997 se puso con 43 diputados. Feijóo se ha quedado a muy poco.

El presidente del PP gallego ve reforzada su figura de la misma manera que ve pasar por delante de su puerta a los líderes de los demás partidos, que elección tras elección se estrellan contra la fortaleza mostrada por los populares gallegos, donde el presidencialismo se impone por encima de la siglas. Pasó con Fraga y sucede lo mismo con Feijóo.

Pero no solo sale apuntalada su imagen en Galicia, sino también en la política nacional. La sombra que proyecta sobre Pablo Casado es muy intensa. Quién sabe si algún día se atreverá a dar el salto. El tren pasó una vez -para tomar el relevo de Rajoy- y lo dejó ir sin subirse. Decía que no era el momento. No obstante, en política cada día puede ser un momento distinto. Y seguro que habrá quien le tiente para dar el salto al Madrid, aunque habrá que esperar al resultado de los próximos comicios generales.

Lo que no admite discusión alguna es que Feijóo es el barón territorial más potente del PP. Suma cuatro mayorías absolutas, pero además es el único presidente de una comunidad autónoma del PP que la tiene actualmente. Solamente hay tres en España, y las otras dos están en manos del PSOE: Castilla-La Mancha y Extremadura.

Feijóo ha cosechado además la victoria en un escenario inédito y extraño, marcado por la pandemia, que obligó a suspender la primera convocatoria de abril. Pese a que la oposición intentó utilizar en su contra la gestión de la crisis sanitaria, sobre todo por el rebrote en A Mariña lucense, la coraza de Feijóo parece poder con todo. Como él pidió durante toda la campaña, ya tiene el apoyo necesario en el Parlamento para comenzar a gobernar desde hoy mismo.