Tras una campaña en la que las encuestas aventuraban que las fuerzas de la izquierda tenían opciones de desbancar después de 16 años al Partido Popular al frente de la Xunta de Galicia, los gallegos otorgaron este domingo la quinta mayoría absoluta consecutiva al PP liderado por Alfonso Rueda. Frente al dominio popular, con el 47,3% de los votos que le han otorgado 40 escaños, emerge el BNG, que canaliza el grueso del voto de izquierdas frente a un PSOE que se desploma 11 puntos. Ana Pontón ha roto su techo histórico31,5% de los sufragios y 25 diputados.

En el lado opuesto está el PSdeG. Los socialistas, liderados por José Ramón Gómez Besteiro, han sufrido un batacazo histórico bajando de los 14 escaños conseguidos en 2020 hasta los 9 tras el escrutinio de este domingo. Aunque podría recuperar uno más en Ourense en el recuento del voto exterior, donde se ha quedado a 112 papeletas de lograr un segundo representante.

En esta provincia, precisamente, se ha producido una de las grandes novedades de la noche electoral, con la irrupción de Democracia Ourensana (casi el 9 por ciento en la circunscripción y 15.300 sufragios), con los que tendrá representación en la cámara gallega por medio de un escaño obtenido en las elecciones de este domingo.

Con estos resultados, el Parlamento gallego quedará configurado con estas cuatro fuerzas entre las que no estarán ni Sumar Galicia ni Podemos. El partido de Yolanda Díaz, que eligió como candidata a la compostelana Marta Lois, quedó sepultado por la ola del Bloque (1,9 por ciento y 28.000 sufragios) y Podemos no llegó a 4.000 votos, un exiguo 0,26 por ciento que no alcanza para imponerse a los animalistas del PACMA (5.300 apoyos).

Resultados en A Coruña

En A Coruña, el PP se hizo con el 44,7% de las papeletas; cayeron punto y medio respecto a las autonómicas de 2020, pero no por un descenso de votos (de hecho, crecieron en respaldos) sino debido a la mayor participación, que ha ampliado, en conjunto, el espacio progresista. Pero, aunque no le haya servido para conseguir la ansiada mayoría, el BNG recorta distancias. Ya hace cuatro años había desbancado al PSOE como segunda fuerza en las autonómicas, y en esta cita subieron del 24,5 al 33,2% de respaldo. Su victoria va en detrimento del resto de fuerzas de izquierdas, en una jornada en la que la participación llegó al 65,5%, ocho puntos y medio más que en 2020.

A las fuerzas progresistas les queda la victoria simbólica de que, al contrario que en las autonómicas de 2020, han superado en papeletas al conjunto de las derechas. En las últimas elecciones autonómicas la combinación de PP, Vox y Ciudadanos rozó los 56.000 votos, mientras que el BNG, PSOE, Podemos y En Marea se quedaron en algo más de 55.000. Ayer, PP y Vox sumaron unos 60.700 apoyos, muy por debajo de los 65.300 de BNG, PSOE, Sumar y Podemos.