27 de mayo de 2019
27.05.2019

El PSOE tiene nombre de mujer

Los socialistas pasan de la prudencia inicial a una alegría comedida durante una jornada marcada por las mujeres socialistas, claves en el partido en la ciudad

27.05.2019 | 02:43

Hay muchos hombres protagonistas en el socialismo coruñés. Sin ir más lejos, sus dos alcaldes en la ciudad. Pero ayer era el día de las mujeres socialistas. Fueron varias las que abrieron, por la mañana, la sede de Zalaeta. Pachi, junto a la portavoz municipal, Yoya Neira, y algunas más, se encargaban de montar los bocadillos que entregarían a los interventores de las mesas electorales y María Jesús y Carmen se disponían a comenzar una larga jornada en la organización interna de todos los colegios de la ciudad, con documentación, credenciales e incidencias. El reloj marcaba las siete y media de la mañana. Ya era el día siguiente, pasada la medianoche, cuando fue otra mujer, Inés Rey, la que protagonizó los aplausos y los abrazos casi ya como primera alcaldesa de la democracia en A Coruña.

Fue un hombre el primero en comparecer en la sede socialista, alrededor de las nueve de la noche, cuando, ya cerrados los colegios, solo se hablaba de "prudencia" ante las encuestas que les mostraban como ganadores. Era el número 2, José Manuel Lage, quien con rostro serio hablaba de una previsión de resultados "importantes y relevantes" pero insistía en la "máxima cautela". En los pasillos, poca gente y alegría muy contenida. La propia Rey aparecía, cigarrillo en mano, para agradecer la cobertura de la prensa pero advertía, dedo en los labios y sonrisa marcada, que no le "dejaban" hablar. La siguiente en hablar de manera oficial ante los medios de comunicación era la número 3 y actual portavoz municipal, Yoya Neira, que también con rictus serio solo admitía "buenas sensaciones" tanto durante la campaña como durante la jornada electoral.

María Jesús y Carmen ya estaban a las nueve y media de la noche preparadas para el trabajo duro: recoger las carpetas con documentación que traían apoderados e interventores, pero aún no había llegado ni el primero. Ambas son veteranas socialistas que cuentan por décadas su compromiso con el partido. En el caso de la primera, lleva más de 40 años realizando esta tarea porque, confiesa, "me encanta la organización". Y no parece hacerlo mal cuando le siguen encargando esta labor elección tras elección. Pachi, mientras, empezaba a destapar los platos de tortilla, embutido, sándwiches y pinchos y a insistirle a todos los que se mueven nerviosos por los pasillos en que coman y beban algo. En las salas reservadas a los cargos del partido, las mesas contienen solo plátanos y manzanas.

Y empiezan a llegar los primeros militantes y lo hacen con grandes sonrisas. Son ellos los que traen buenas noticias. "Ganamos y en un barrio de derechas", explica Yago de Ron, que viene de Matogrande. Ajustados, pero vencen por nueve papeletas y el apoderado reconoce que era un alivio: "Hace cuatro años me daba vergüenza". Varias exconcejalas sonreían aliviadas por el pasillo. "Nunca peor que lo que pasó", exclamaba Silvia Longueira mientras Obdulia Taboadela, senadora después de las últimas generales, mostraba su satisfacción: "La nave va".

Comenzaban a abrirse latas de cerveza en la sede socialista y Rey ya permanecía oculta. Solo se entreveía cuando abrían la puerta del despacho donde se reunía con su equipo, el de Secretaría Xeral, según el cartel colgado al lado del vano. Con una coleta, colorada y muy seria, se movía por la pequeña sala. La preocupación por estar tan ajustados con el PP se notaba en el ambiente, aunque también una gran sensación de relajación tras el sonado batacazo de 2015.

"Muy contenta, muy feliz". Así se mostraba otra mujer, la histórica exedil María José Cebreiro, que cerraba la lista de manera simbólica. "Estaba deseando que saliera la 27 y por poco no sale", bromeaba, enorgulleciéndose de que el PSOE es "mi partido de toda la vida". Los apoderados e interventores seguían trayendo buenas noticias. "Duplicamos a Marea Atlántica", se enorgullecía el número 21 de la candidatura, José Luis Núñez, que había estado en Os Rosales. Otra mujer de relevancia en el partido, Mar Barcón, estaba exultante aunque apenada de no haber conseguido ella, cuando era candidata hace cuatro años, un resultado tan positivo. "Me hubiera gustado estar ahí ahora, pero será un privilegio tener la primera alcaldesa de la ciudad", comentaba, sin olvidar que el PSOE "siempre apostó por esta ciudad". Eso sí, ante la imposibilidad de gobernar en solitario, ya mandaba un recado a Marea Atlántica y a BNG: "Espero que el resto de grupos progresistas tengan la misma generosidad que recibieron de nosotros".

Sobre las once de la noche ya nadie duda en Zalaeta de los nueve concejales en el pleno de María Pita, pero empiezan las cábalas por el número de votos, muy ajustados con el PP. "Estamos ahí ahí...", comentan muchos. La número 9 de la lista, la que marca el corte, es Diana Sobral. Y está muy nerviosa. "Hasta que acabe el escrutinio no quiero que me feliciten", relata, pero está ya embargada por la emoción de entrar en el Concello. "Es un sueño, como el culmen de una carrera. Llegar a lo más alto", dice emocionada. En su camiseta negra, cuatro malvadas de Disney, todas mujeres. "Yo soy todo lo contrario", aclara con una gran sonrisa.

"Hoy para mí es un día especial, hoy saldré por la noche". Entonando la canción de Raphael bailaba una joven de 20 acompañada de otras a pocos minutos de que apareciera la protagonista de la jornada. La savia nueva socialista es femenina y, tras votar por primera vez en municipales, ha visto ya una victoria.

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