De norte a sur y de este a oeste, la provincia de Pontevedra ofrece esta primavera numerosas posibilidades para disfrutar con agradables escapadas a villas marineras o hermosos entornos de interior en los que paisaje, gastronomía e historia son siempre protagonistas. Un trío de ases con el que sacar el máximo partido a nuestro tiempo libre y desconectar sin salir de la provincia. Porque lo cierto es que si la cosa va de turismo cerca, los gallegos podemos sentirnos francamente afortunados ¿Qué dices?, ¿te apuntas a comprobarlo?

Pues empezamos por la costa, en Arousa, la más extensa de las rías gallegas y donde la histórica villa de Cambados se convierte en parada obligatoria. Entre los destinos más bellos de Galicia, ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar de emblemas del patrimonio gallego como su conocido Pazo de Fefiñáns. Un paseo a través de la historia entre bellas plazas y encantadoras calles empedradas que el visitante podrá completar recorriendo el hermoso paseo marítimo de la villa. Conocida también por ser la capital del rey de los vinos blancos españoles, Cambados cuenta con hasta tres puertos y presume de gastronomía con sabor a mar. Pescados y mariscos exquisitos se convierten en el maridaje estrella de sus afamados albariños, elaboraciones que han llevado el nombre de Cambados por todo el mundo y que dibujan sus paisajes verdes, amarillos y azules, repletos de parras frente al mar. 

La Torre de San Sadurniño, uno de los emblemas de Cambados N.Parga

Más al sur se encuentra, por su parte, la conocida como villa de la piedra y el agua. Soutomaior se enclava en el privilegiado entorno de la ensenada de San Simón, fruto del abrazo entre el Verdugo y la ría de Vigo, para firmar una de las grandes joyas de la gastronomía autóctona, la ostra de Arcade. Un auténtico deleite para los sentidos al que se suman los atractivos naturales de una de las etapas más bellas del Camino de Santiago Portugués, y su gran patrimonio cultural. Bien conocido es en este sentido el afamado Castillo de Soutomaior, con impresionantes panorámicas al valle del Río Verdugo. Más que imprescindible resulta la visita a sus famosos jardines, reconocidos con la distinción de ‘Excelencia Internacional’ por la Sociedad Internacional de la Camelia y donde la flor de Oriente deslumbra estos días. Justo a tiempo para la floración, las visitas a este tesoro del patrimonio natural gallego se retoman y estarán activas para Semana Santa. 

Siguiendo con nuestro recorrido hacia el sur llegamos a la apacible, hermosa y amurallada Salvaterra do Miño, capital del Condado do Tea y uno de los conjuntos históricos más representativos de toda la comarca, del que es edificio insigne el conocido Castillo de Doña Urraca, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) ya en el año 1949 y donde actualmente se encuentra el prestigioso Museo da Ciencia do Viño do Condado do Tea D.O. Rías Baixas. El manjar por excelencia a disfrutar aquí es la lamprea, una propuesta culinaria que no dejará a nadie indiferente. Patrimonio y gastronomía se combinan una vez más con el paisaje en Salvaterra, con más de 27 kilómetros de senderos fluviales. 

Doña Urraca, en Salvaterra, acoge uno de los museos enológicos más completos de la Península. R.Grobas

En el norte de la provincia y en pleno corazón de Galicia, se enclava por su parte A Estrada, con recorridos guiados por sus calles en los que el visitante se enamorará de la arquitectura de este auténtico referente urbanístico. Mención especial merecen también el pazo de Oca, su valioso conjunto etnográfico de cinco molinos, o el Museo Manuel Reimóndez Portela. 

Su sistema fluvial formado por el Ulla y sus afluentes, y los espacios húmedos de montaña como Lagoa Sacra y Brañas de Xestoso son otros de los atractivos que completan la propuesta turística de A Estrada, con una parte muy importante de su territorio enmarcado en la Red Natura 2000.