La kale borroka se recrudece. Apenas unas horas después de que la policía reventase cuatro zulos de ETA, repletos de material para bombas lapa, explosivos y armas, jóvenes radicales quemaron un autobús y seis turismos en Bilbao. El ataque se produjo poco después de las 22.00 horas del viernes en el barrio bilbaíno de Rekalde, justo debajo de la A-8 que atraviesa sobre puentes esta zona.

Los encapuchados detuvieron el autobús de una línea municipal de transporte público que circulaba vacío, obligaron a su conductor a bajar del vehículo y le prendieron fuego. Este acto de kale borroka se suma a los protagonizados sobre las 20.30 horas por otro grupo de encapuchados junto al recinto festivo, donde prendieron fuero a varios contenedores. El grupo de radicales se desperdigó después por las calles del Casco Viejo, lleno a esas horas de gente que celebra la Semana Grande, y apedrearon varios bancos y comercios.

Representantes de distintos partidos políticos vascos manifestaron su repulsa por los altercados registrados en Bilbao, que, según el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna (PNV), estaban "perfectamente planificados" y en ellos se emplearon "métodos de guerrilla urbana". El secretario general de los socialistas vizcaínos, José Antonio Pastor, denunció la actitud de unos "salvajes, que mientras hablan de libertades se dedican a quemar autobuses y coches". El portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda, reclamó "perseverancia" para evitar la "pretensión de Batasuna de tomar la calle e impedir que los ciudadanos disfruten de las fiestas".