El considerado cerebro de la trama Gürtel, Francisco Correa, llegó ayer a Burgos en ambulancia y escoltado por un todoterreno de la Guardia Civil para declarar por el supuesto cobro de comisiones ilegales en la variante de una carretera en Olleros de Alba (León). Poco después llegó su mano derecha, el pontevedrés Pablo Crespo, exnúmero dos del PP gallego, quien, mostrando las esposas a la prensa, dijo: "Los grilletes de Rubalcaba".

Correa salió del vehículo por su propio pie, acompañado por dos agentes y esposado. Fuentes judiciales explicaron que Correa fue trasladado directamente desde la cárcel de Soto del Real (Madrid), donde se encuentra en prisión provisional. Crespo llegó en un vehículo camuflado conducido por un guardia civil. Los dos se negaron a declarar ante el magistrado amparándose en el derecho que les asiste al comparecer en calidad de imputados. Tanto el abogado de Correa, José Antonio Choclán, como el de Crespo, Pablo Rodríguez Mourullo, rehusaron hacer declaraciones por el secreto sumarial del caso.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) notificó ayer un decreto por el que devuelve formalmente el caso Gürtel a la Audiencia Nacional después de que el Tribunal Supremo rechazara el recurso del exsenador del PP Luis Bárcenas contra la inhibición en favor de ese órgano judicial.

De otro lado, el pleno de las Cortes valencianas rechazó, con los votos en contra del PP y a favor de toda la oposición, que si un expresidente de la Generalitat es condenado en sentencia firme por un delito contra la Administración pública sea desposeído de la consideración y prerrogativas que recoge el Estatuto de expresidentes.

De la sesión se ausentó Francisco Camps, el único que se ha acogido a la norma para ser miembro nato del Consejo jurídico consultivo y que mantiene el acta de diputado del Grupo Popular en la Cortes valencianas.