El español Óscar Sánchez, condenado a 14 años de prisión por un delito de narcotráfico que la policía española considera que se le imputa por error, seguirá en la cárcel, ya que el tribunal de Nápoles (sur de Italia) ha decidido solicitar un nuevo peritaje de voz durante la vista de apelación celebrada hoy.

Así lo informaron a Efe fuentes judiciales, que indicaron que la juez del tribunal de Apelación de Nápoles, quien revisó el juicio en el que el lavacoches catalán fue condenado, decidió denegar su libertad condicional al considerar que las pruebas que permitirían concedérsela no eran definitivas.

De acuerdo con las investigaciones de la policía española, Sánchez ha sufrido una suplantación de identidad por parte de Marcelo Roberto Marín, un mafioso uruguayo detenido en España por orden de un juzgado de instrucción de Telde, en la isla de Gran Canaria.

Óscar Sánchez, un lavacoches de la localidad barcelonesa de Montgat (España), fue considerado en un primer juicio como el jefe una banda de traficantes de cocaína entre España e Italia, al parecer por una confusión de identidades, según sostiene la policía española.

Fuentes judiciales dijeron a Efe que la jueza ha pedido que se repita la prueba pericial de la voz que se le realizó en Nápoles y que la acusación sostuvo que la voz es la misma que la de Marcelo Roberto Marín, lo que fue rebatido por las autoridades españolas con nuevos peritajes que revelarían que el uruguayo es diferente del español.

Según la jueza ni uno ni otro peritaje le resultan definitivos por lo que ha solicitado un tercero que se encargará a "peritos neutrales", agregaron las fuentes judiciales, que añadieron que este proceso puede durar "alrededor de tres meses".

El trabajador español fue entregado a Italia el 13 de noviembre de 2010 por la Audiencia Nacional a requerimiento de las autoridades italianas y fue juzgado en mayo de 2011 en Nápoles, donde fue acusado de ser jefe de la mafia y de dirigir una importante red de narcotráfico entre España e Italia.

En la cárcel, Sánchez ha sido sometido a una serie vejaciones por parte de los seis presos con los que compartía celda, quienes le quemaron con cigarrillos, le golpearon, le extorsionaron y le impedían entrar en el baño para hacer sus necesidades, informaron a Efe fuentes diplomáticas.

La detención del español se produjo como secuela de la investigación contra los clanes mafiosos "Bianco" y "Iadonisi", que permitió a la Policía italiana detener a 28 personas por tráfico de drogas, asesinato y violación de la Ley de Armas.

Los clanes "Bianco" y "Iadonisi" mantenían una guerra abierta por el control del tráfico de drogas en la zona occidental de Nápoles, ya que los últimos querían hacerse con el de cocaína en toda Italia llevándola desde Sudamérica vía España.