19 de septiembre de 2012
19.09.2012

Su ideal democrático no muere

19.09.2012 | 05:15

La historia de España ha conocido personajes cuya trayectoria ha marcado una profunda huella generacional. La mayoría de dichos personajes ha tenido el viento favorable de los acontecimientos y otros han remado a favor de esa historia, pero siempre en los mares más agitados y peligrosos. La conformación de la conquista de la democracia en este país ha conocido a grandes personajes cuya visión y labor política e ideológica, permanecerá como referencia en la sociedad.

Santiago Carrillo representa un ejemplo del compromiso de la izquierda republicana, en torno a la cual han pivotado los ideales revolucionarios de la libertad y de la democracia en este país. Los sectores más conservadores de su largo periplo histórico, han tenido contumaz enfrentamiento con este líder de la izquierda española. Con una gran capacidad del sentido del Estado, ha sido pieza clave en la denominada Transición democrática, junto con la convergencia política de otras fuerzas que se afanaron en la construcción del nuevo edificio postfranquista, llamado democracia. Posiblemente Santiago Carrillo, hoy, no hubiese condicionado con su voto el futuro de la representación democrática, a través de una confusa trama bipartidista regida por la Ley de D'Hondt. Eran también confusos momentos de difícil elección, cierto, pero nadie cedió tanto como los que habían luchado en la dictadura. Este es uno de los clavos ardientes que quizás más duelan en los miles de seguidores que ha tenido nuestro personaje, cuya honestidad de compromiso con sus ideas le acompañaría hasta el final de sus días.

Conocí a Carrillo en París a principios de los 60, siendo secretario general del Partido Comunista de España. Siempre me llamó la atención el gran valor de su autoformación; trabajador incansable que ha tenido la gran suerte de poder llegar con plenitud intelectual hasta ayer. Quizás uno de los cerebros mejor arquitectados en el arte de la política, las reuniones con él en el Comité Central siempre han sido muy enriquecedoras por su contenido universal y visión estratégica.

Hace un año coincidimos en un programa radiofónico celebrado en Vigo. Aunque sus ojos ya no tenían el brillo del entusiasmo del mitin de Montreuil en París, su pensamiento seguía teniendo la claridad de uno de los mejores estrategas de este enorme y complicado edificio multinacional que se llama España.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook