20 de septiembre de 2012
20.09.2012

La Audiencia archiva la causa penal por el accidente de Spanair en Barajas

Los tripulantes iniciaron la maniobra "sin accionar los 'flaps' y 'slats' y, tras un repaso descuidado y torpe de tres listas de comprobación", sucedió el despegue que llevó a la catástrofe

20.09.2012 | 05:46
María Loreto Martínez, superviviente gallega del accidente. / efe

La Audiencia Provincial de Madrid archiva la causa penal por el accidente del avión de Spanair en el aeropuerto de Barajas el 20 de agosto de 2008, al considerar que la responsabilidad del siniestro no es imputable a los técnicos, sino a la actuación "errónea" de los pilotos.

Se archiva así la imputación que pesaba sobre dos mecánicos de la compañía -Felipe García y José Antonio Viñuelas-, a los que el titular del Juzgado número 11 de Madrid, Juan Javier Pérez, que ha investigado el siniestro durante cuatro años, les acusaba de 154 delitos de homicidio imprudente, uno por cada uno de los fallecidos en el accidente, y 18 de lesiones por el número de supervivientes.

Los autos de la sección quince de la Audiencia Provincial rechazan los recursos presentados por algunas de las partes, entre ellos los de la Asociación de Víctimas, que reclamaba la imputación, entre otros, de directivos de Spanair y de Aviación Civil. El tribunal considera que los hechos en los que se fundamentaba la imputación de los dos técnicos -la avería de la calefacción de la sonda RAT- son "atípicos" porque la actuación imprudente que se les atribuye, no "constituye el riesgo generador" ni ha quedado "mínimamente esclarecido que tuviera relación con el accidente".

En este sentido, entiende que fue una conducta "imprudente" posterior, la errónea configuración por los pilotos de la nave para el despegue, la que produjo un riesgo nuevo, y finalmente, el siniestro. "Se inició la maniobra sin que los pilotos accionasen la palanca de control de flaps y slats, para colocarlos en posición de despegue y tras un repaso de forma descuidada y torpe de las tres listas de comprobación que contenían diversos apartados esenciales para el despegue", indica.

Añade que "a esta actuación pudo contribuir la presencia, consentida por los tripulantes de una tercera persona en la cabina, que pudo distraer" a los pilotos.

Sin embargo, el tribunal cree que no puede demostrarse que la actuación de los técnicos fuera la causa por la que se estrellara el avión: "No hay indicios racionales de que la desconexión de la alimentación del calefactor averiado afectase al sistema de advertencia TOWS, generando un riesgo que contribuyese al resultado". Tampoco considera que existan indicios de que una investigación de la causa del calentamiento indebido de la sonda hubiese evitado, "con un grado de probabilidad rayano en la certeza", el fallo del sistema de alarma.

Sobre la actuación de los técnicos de mantenimiento, el tribunal argumenta que, aunque se produjeron errores y la avería no fue atendida correctamente, fue ajustada a los procedimientos y las prácticas del sector, por lo que su conducta "se encuentra dentro de los límites del riesgo permitido".

Respecto a los recursos de la asociación de afectados para que fueran imputados directivos de Spanair, los magistrados resaltan que si no cabe concluir responsabilidad respecto a los dos técnicos, tampoco sobre sus superiores.

El secretario del Sepla (sindicato de pilotos), José María Íscar, consideró como "gravísimo" que el accidente de Spanair pueda repetirse exactamente igual que hace 4 años, ya que desde entonces "no se ha hecho nada y no se ha aprendido nada".

La gellega Loreto Mercedes, una de los 18 supervivientes del accidente, tacha de "vergüenza" el archivo de la causa penal y está "absolutamente desolada". "¡Qué horror!, exclamó nada más saber el archivo definitivo. "Tengo el disgusto del día", asegura. "Este accidente no fue fortuito. Sabemos lo que pasó. Esta compañía es impresentable y ahora se va de rositas. Los pilotos tuvieron la culpa, pero no fueron los únicos", asevera. Loreto, natural de Monforte de Lemos, sufrió fracturas en las rodillas, en las piernas, en el rostro y en los tobillos. Mientras, la Asociación de Afectados advierte de que el archivo crea "un peligrosísimo antecedente" para la seguridad aérea y un "gravísimo" sentimiento de frustración en las víctimas.

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