20 de septiembre de 2012
20.09.2012
Adiós al histórico líder del PCE

Miles de ciudadanos despiden a Carrillo entre rosas y recuerdos de la República

El cariño de 25.000 personas que desfilan por la capilla ardiente emociona a la familia. El hijo de Suárez agradece que el líder comunista apoyara la Transición cuando muy pocos creían en ella

20.09.2012 | 05:46

El mundo de la política y de la cultura y miles de ciudadanos dieron ayer su adiós entre rosas rojas y recuerdos de la República al histórico dirigente comunista Santiago Carrillo, fallecido el martes en Madrid y que hoy será incinerado en el cementerio de la Almudena y al que el Gobierno y los partidos han reconocido como figura esencial de la Transición.

Unas 25.000 personas desfilaron a lo largo de toda la jornada por la capilla ardiente. Anoche, la fila para entrar discurría por la calle Lope de Vega, el Paseo del Prado, las calles de Jesús y Cervantes y terminaba en la plaza de Neptuno. "Estamos abrumados, realmente impresionados por tantas muestras de cariño", dijo la familia.

La capilla ardiente cerró anoche y volverá a abrirse a las nueve de esta mañana. Poco después se celebrará un breve acto en el que la familia agradecerá el apoyo recibido, antes de que el cortejo fúnebre se encamine hacia el crematorio del cementerio de la Almudena pasando por el centro de Madrid. Después, las cenizas serán esparcidas en la costa de Gijón.

Miembros del Gobierno y de Ejecutivos anteriores -como el expresidente Felipe González-, dirigentes de la mayoría de partidos y representantes de la cultura y de altas instituciones del Estado acudieron a dar su pésame.

"El capitalismo puede llegar a destruir la especie humana". Una imagen de Carrillo con esta frase ha presidido la capilla ardiente, instalada en el auditorio Marcelino Camacho de la sede de Comisiones Obreras. El cuerpo cubierto por una bandera roja en el féretro -con semblante apacible-, rodeado por cuatro enseñas -España, Madrid, la UE y el Partido Comunista- fue velado por la mujer de Carrillo, Carmen Menéndez, y sus hijos: Santiago, Jorge y José. Este último dijo que su padre era partidario de una España unida con máxima autonomía para las regiones históricas.

Santiago hijo afirmó ser un "afortunado" por haber disfrutado de la compañía de su padre durante tantos años y relató cómo hace pocos días charlaba con él durante horas sobre la grave situación que atraviesa España, por la que estaba "muy preocupado". El hijo del finado agradeció las muestras de solidaridad de las más altas instituciones, como el telegrama del presidente, Mariano Rajoy. Por el velatorio pasaron la número dos del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, las ministras de Fomento, Ana Pastor, y Empleo, Fátima Báñez, y el titular de Exteriores, García-Margallo, además de la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril.

Sáenz de Santamaría destacó el papel de Carrillo en la Transición, como también lo hicieron la mayoría de los políticos El expresidenteFelipe González, tras dar sus condolencias a la familia, subrayó que la prioridad de la acción política del exlíder comunista fue siempre "la consolidación de una convivencia en libertad y paz".

Rubalcaba, Pujol, Guerra, Bono, la exministras Matilde Fernández y Carme Chacón, los exvicepresidentes Manuel Chaves y Teresa Fernández de la Vega; los dirigentes del PP Carlos Floriano y Esteban González Pons; los socialistas Eduardo Madina y Elena Valenciano; de IU, Cayo Lara y Gaspar Llamazares son algunos que se acercaron a la capilla ardiente donde también estuvo el hijo del expresidente Adolfo Suárez, Adolfo Suárez Illana, quien trasladó, en nombre de su padre, un mensaje de gratitud a Carrillo, que apoyó la Transición "cuando muy pocos creían en ese proceso, aunque hoy todos lo avalen".

Guerra destacó cómo el franquismo había hecho la caricatura de un Carrillo "con rabo, cuernos, tenedor y oliendo a azufre, un diablo terrible". El político socialista recordó que cuando se sentó a su lado por primera vez en el Congreso se dijo: "No huele a azufre". Añadió que "hablaba pausada y educadamente y era muy reflexivo, inteligente, astuto y hábil".

José Bono le definió como un "español excepcional" y contó que al preguntarle el Rey por qué no se echó al suelo el día del 23-F, Carrillo le respondió que "no era mérito personal, pero quería que en ese momento nadie pudiera reírse del Partido Comunista y del secretario general". El hispanista Ian Gibson afirmó que "era sabedor de la matanza de Paracuellos, pero no su responsable principal ni su inductor".

Gaspar Llamazares dijo que es parte de lo mejor de la historia de España y lamentó que "algunos" aprovechen su fallecimiento "para someterle a juicio". Matilde Fernández destacó que fue feminista pese a ser "de izquierdas y de aquella época". Jordi Pujol le consideró "la pieza más decisiva de la transición" junto a Suárez. Y el presidente de la comisión europea, el portugués Jose Manuel Durao Barroso, que "con su contribución al proceso democrático ha representado lo mejor del ideal europeo". Los líderes sindicales Toxo y Méndez elogiaron su aportación como protagonista en el fin de la dictadura.

Tampoco faltaron al último adiós el mundo de la cultura, representado, entre otros, por los cantantes Ana Belén y Víctor Manuel, la escritora Almudena Grandes o los actores Álvaro de Luna, Juan Diego y José Sacristán, quien destacó "el talento, la sabiduría y el coraje" del histórico líder comunista.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook