19 de marzo de 2014
19.03.2014
Periodista de la transición económica

Mariano Guindal: "Almunia me culpa de los 500.000 millones de pesetas que costó expropiar Rumasa"

"Manuel Prado, que fue administrador del Rey, colocó a Bin Laden en Iberia en Arabia Saudita"

19.03.2014 | 01:15
Mariano Guindal. / daniel duch dausa

Mariano Guindal (Madrid, 1951) fue el primer periodista en conocer el asesinato de Carrero Blanco pero cuando llamó a su agencia para dar la exclusiva le preguntaron si estaba borracho y le enviaron a seguir el proceso 1.001. Sin embargo, años después una exclusiva suya que sí vio la luz precipitó la expropiación de Rumasa. Su vida profesional es la historia de la transición económica de España, de la que Guindal, que ha pasado por la gloria y por la cola del paro, no ha dejado de informar y de interpretar a su manera. Tras El declive de los dioses y Los días que vivimos peligrosamente, ahora trabaja en un libro sobre el cáncer, enfermedad que supera con la ayuda de San, el hijo de ocho años que adoptó en China junto a su segunda esposa.

-Tras más de 40 años de profesión, ¿qué queda de aquel periodismo vocacional que perseguía dar un vuelco al mundo buscando la noticia y contando historias?

-Quedan los periodistas Mientras haya gente que quiera contar historias y decir la verdad, el periodismo se mantendrá.

-¿No hacen falta también personas dispuestas a pagar por esa información?

-Y las hay. El periodismo es credibilidad y prestigio. Lo que hace falta ahora es descubrir un modelo de negocio que mantenga vivo al periodismo y que esté centrado en la revolución tecnológica que nos ha pillado con el pie cambiado.

-¿Por qué dice que son los periodistas los que retrasan la salida de la crisis económica?

-La economía son expectativas más que matemáticas y esta crisis que vivimos es una crisis, sobre todo, de confianza. ¿Cómo vas a crear confianza si ves que echan a tu compañero de trabajo o que la mitad de la profesión está en el paro? Es difícil transmitir confianza en nuestro futuro cuando no confiamos en nosotros mismos. Hay más pesimismo en los medios de comunicación que entre el resto de los ciudadanos.

-Los ciudadanos también muestran un gran malestar por los recortes a los que se les ha sometido y por los altos índices de paro.

-Por supuesto. La recuperación económica sólo la disfrutan ahora los ricos. Los beneficios que obtengan hoy serán la inversión de mañana y el empleo de pasado mañana. El parado es siempre el último en beneficiarse de la recuperación y eso es muy peligroso. Creo que en los próximos dos años se producirán tensiones sociales muy fuertes por esta razón. Ya pasó en 1988, cuando en pleno crecimiento económico, tras la crisis del petróleo que se extendió entre 1973 y 1986, se produjo la mayor huelga general de la historia de España. Estamos en los últimos coletazos de la crisis, que suelen ser los más fuertes, pero la recuperación es imparable.

-¿Qué sintió usted al verse un día en la cola del paro tras 37 años de trabajo?

-La mía fue una salida pactada de La Vanguardia, en 2011. Llegué a la cola del paro y me di cuenta de que a veces los periodistas escribimos de cosas que cuando las vives son totalmente distintas.

-¿Cuál fue su gran descubrimiento?

-Los viejos rockeros nunca mueren. Me puse a escribir libros y descubrí que además de hacer crónicas podía hacer libros. Para un periodista es muy fácil reinventarse, entre otras razones, porque tenemos muchos contactos. Hay vida más allá de la nómina. Además, las empresas no tienen que tener alma, sino beneficios para pagar a sus empleados.

-Cuénteme por favor esa exclusiva del atentado de ETA en 1973 a Carrero Blanco que la censura el impidió publicar.

-Tenía 21 años y estaba en primero de Periodismo haciendo prácticas en Colpisa. El redactor jefe, Fermín Cebolla, me mandó a cubrir lo que se suponía que era la explosión de una cañería de gas en la calle Claudio Coello.

-¿Y qué era?

-La policía no me dejaba acercarme, así que vi que salía un cura del convento de los Jesuitas y le pregunté qué pasaba. El cura me dijo: 'No es una explosión de gas, ha sido una bomba al presidente del Gobierno'. Entonces yo pensé que hablaba de Franco, pero el religioso me sacó del error y me dijo que era Carrero Blanco, que su coche había volado seis plantas del edificio contiguo y que había caído en el patio del convento. Ese cura acababa de darle la extremaunción a Carrero Blanco.

-¡Menuda exclusiva!

-Me fui a un bar y pedí un bocadillo de calamares y una cerveza para tener cambio y llamar a Fermín Cebolla. Pensó que estaba borracho y me mandó a Las Salesas a seguir el proceso 1001 contra los líderes de CCOO. Cebolla no me creyó. Fui el primer periodista en enterarme del asesinato de Carrero Blanco pero no me creyeron.

-¿Perdonó alguna vez a Fermín Cebolla?

-Hace tres años escribí su necrológica. Aunque me hubiese creído, la censura no nos lo hubiese dejado publicar. ¿Cómo íbamos a poner que habían matado al Cejas? Pensé que ya tendría otra ocasión para lograr otra exclusiva.

-Y logró con una pregunta precipitar la expropiación de Rumasa.

-Le pregunte al exministro Boyer que qué pasaba con Rumasa y el me dijo: 'Nada, que como no me de sus auditorías le mando mañana a los inspectores del Banco de España'. Boyer fue muy temerario y al día siguiente, tras publicar esta respuesta, se sacaron 10.000 millones de pesetas. Ruiz Mateos, asesorado por Antonio Navalón, el gran conseguidor, le plantó cara a Boyer y el Gobierno decidió expropiar el banco para demostrar el agujero que tenía. Ruiz Mateos se dedicaba a comprar los bancos que cayeron en la crisis financiera de entre 1970 y 1980, pero compraba sin dinero, a través de títulos. Los más interesados en expropiar Rumasa eran el resto de banqueros. Es algo parecido a lo que pasó ahora con Bankia. Almunia me culpa de los 500.000 millones de pesetas que costó expropiar Rumasa.

-Cuenta usted también que Manuel Prado y Colón de Carvajal favoreció la contratación de Bin Laden como jefe de ventas de Iberia.

-Manuel Prado, que fue administrador del Rey, colocó a Bin Laden en Iberia en Arabia Saudita. Prado era un mal administrador porque pasó en cinco ocasiones por la cárcel por negocios poco claros. Un día se le ocurrió impulsar un vuelo directo Madrid-Riad por las buenas relaciones entre la familia real española y la de Arabia Saudita. Quería demás garantizar el suministro de petróleo a España. A Prado Colón de Carvajal no se le ocurrió otra cosa que poner al príncipe Osama Bin Laden, un joven ya muy religioso, al frente del departamento de ventas de Iberia en Arabia Saudita. Es curioso que Bin Laden estuviese en nómina de una compañía aérea y que después perpetrase sus horribles atentados en Estados Unidos utilizando aviones como bombas.

-¿Sigue usted convencido de que los ricos de hoy en España son los mismos que había cuando el franquismo?

-Sí, pero si antes tenían 1.500 millones de pesetas, ahora tienen 1.500 millones de euros. Las grandes fortunas, los Botín, los Rato Figaredo, surgieron entre el siglo XVIII y el siglo XIX. Se produjo una revolución industrial y más tarde, mientras Europa avanzaba hacia una revolución social, España entró en una Guerra Civil. Las grandes fortunas financiaron y apoyaron el alzamiento nacional y tras la victoria de Franco sellaron con el Caudillo un pacto de no agresión que duró 40 años.

-¿Están ahora en ese selecto grupo de nuevos ricos procedentes de la política como Aznar y compañía?

-No exactamente. Luego aparecieron nuevos ricos. Eran industriales que siguiendo al Real Madrid veían y copiaban patentes de los sitios a los que viajaban con el equipo de fútbol. Son los de Caldos Gallina Blanca, Pikolín o Galletas Cuétara que mejoraron mucho la vida de los españoles. Entre estos empresarios estaba Ruiz Mateos y sus vinos de Jerez. Cuando llegó la democracia, los ricos vieron que necesitaban a Europa. Las grandes fortunas y los nuevos ricos lo vieron claro porque se adaptan a todo, pero el pequeño empresario se resistió ayudado por los sindicatos. De ahí el prestigio que tenían los sindicatos y la mala prensa de los empresarios. Todo esto cambió cuando Cuevas llegó a la CEOE. Con el PSOE apareció la beautiful people, los nuevos ricos del pelotazo: los Florentino Pérez, Villar Mir, Ferrovial o las Koplowitz por la historia de amor de su madre con el presidente de El Corte Inglés. Si Ruiz Mateos es símbolo del nuevo rico del franquismo, Florentino Pérez es el empresario del pelotazo tanto con el PSOE como con el PP. El palco del real Madrid escenifica los negocios, la política y el fútbol. Aznar y sus amigos no son más que fruto de ese espíritu de hacerse rico de una forma rápida y al albor de la construcción.

-¿De la corrupción?

-La construcción llevó a la corrupción, pero todo tiene su raíz en los años de la transición. El franquismo duró 36 años y terminó el 20 de noviembre de 1975; la transición duró también 36 años y concluyó también un 20 de noviembre. El de 2011. Aparece una nueva etapa donde el Rey deja de ser el hacedor de la transición al quedar herido de muerte por su cacería en Botswana. Los españoles ahora confían en su hijo y ya no tanto en él.

-¿Qué final ve al conflicto catalán?

-Hay que buscar una salida para que catalanes y vascos se puedan sentir a gusto en el Estado. El País Vasco y Cataluña no son como Madrid o La Rioja y cuando un hijo se quiere ir de casa es muy difícil impedírselo.

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