25 de marzo de 2014
25.03.2014
La Opinión de A Coruña

El clan diverso de los Suárez Illana

Los cuatro hijos vivos del presidente de la Transición profesan admiración a la obra de su padre y siguen trayectorias exitosas en el derecho, las finanzas, el arte y el periodismo

25.03.2014 | 00:40

Adolfo Suárez amaba a su familia y a la política casi por igual. Cuando pidió la mano de su esposa, Amparo Illana, le dijo a su futuro suegro, el coronel jurídico del Ejército Ángel Illana, que llegaría a ser presidente del Gobierno antes de los 50 años. El militar lo interpretó como el delirio de grandeza de un joven ambicioso, de naturaleza seductora y loco por su hija, una mujer cosmopolita, que había estudiado inglés en Irlanda y francés en un internado del país galo, discreta y poco dada al oropel, por no decir nada, que le dio cinco hijos y convirtió el frío palacete de la Moncloa en un hogar para todos.

Poco imaginaba aquel padre que el joven aspirante a yerno pilotaría la Transición española, haría de Amparo una duquesa consorte con grandeza de España y la atendería con mimo casi obsesivo cuando enfermó de cáncer en 1994.

Amparo era aficionada a la literatura, la pintura y la música, en especial la ópera. En marzo de 1996 la Asociación Secretariado Pro-Gitano de Valencia le concedió el premio Romi Lachi (Mujer Buena). También fue la primera presidenta de honor de los Mensajeros de la Paz del Padre Ángel.

Los cinco hijos del matrimonio María Amparo (1961-2004), Adolfo, Sonsoles, Laura y Francisco Javier, comparten una rendida admiración y cariño por sus progenitores y sobre todo por el legado de aquel padre que les llevaba de paseo y conducía un Seat 127.

Desde que se hizo pública la enfermedad del presidente, ejerce de jefe de la familia Adolfo, casado con Isabel Flores Santos-Suárez, hija del ganadero Samuel Flores. El fue quien comunicó a su padre el fallecimiento de su primogénita y ojo derecho. El presidente le respondió "¿Qué Mariam?". Adolfo Suárez jr., abogado y torero aficionado, es el único que ha hecho incursiones en la política. Estudió Derecho en la Universidad CEU San Pablo y Harvard. En1998 fundó el bufete de abogados Suárez&Illana. Tiene dos hijos, Adolfo y Pablo. En 2002 se afilió al PP. José María Aznar, entonces presidente del Gobierno, le incluyó en el Comité Ejecutivo del PP y le designó candidato a la presidencia en las elecciones autonómicas de Castilla-La Mancha, que se celebraban un año después. Suárez fue derrotado por el socialista José Bono. Después se retiró de la política activa.

En 2009 recibió el premio Ortega y Gasset de Periodismo a la mejor Información Gráfica por una foto de su padre paseando con el Rey de julio de 2008, cuando el monarca acudió a la casa familiar de la urbanización de La Florida, en Madrid, para entregar el Toisón de Oro al presidente que ya no recordaba que lo había sido. Y aunque la pasión taurina de Adolfo jr. siempre se vincula a su familia política, lo cierto es que en julio de 1959 Adolfo Suárez González, se presentó como novillero en un Festival para Noveles celebrado en la plaza vieja de Ávila. Cuentan las crónicas que quien años más tarde llegaría a presidente "estuvo valiente, no le cogió el novillo y lo mató a la segunda". Fue el entonces matador Victoriano Valencia, suegro de Enrique Ponce, con quien compartió años de escuela, quien le convenció para probar suerte con la muleta. Hasta en eso Adolfo quiso emular al padre. A veces torea en corridas benéficas compartiendo cartel con conocidas figuras. Uno de sus mejores amigos es el matador Juan José Padilla, que ayer no se separó de su lado en la capilla ardiente instalada en el Congreso.

Sonsoles, llamada como la patrona de Ávila -la Virgen de Sonsoles-, es periodista y saltó a la fama como presentadora de televisión y por su primer matrimonio con Pocholo Martínez-Bordiu, actual barón de Gotor. Sonsoles Suárez también fue diagnosticada de cáncer en 2004. Superó la enfermedad y en 2012 contrajo segundas nupcias con el músico mozambiqueño Paulo Wilson, enlace al que su padre ya no asistió por su delicado estado de salud. A Mozambique se marchó en 1998, para colaborar en labores de ayuda humanitaria con la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. Ahora reside entre Lisboa, Madrid y el país africano, donde su marido y su suegro son músicos reconocidos.

Laura, la más pequeña de las tres hijas, es también la más bohemia. Al igual que su madre y hermanas, en 2012 tuvo que ser intervenida de un tumor de pecho. En su currículum figura como diplomada en Conservación y Restauración de bienes culturales por la Escuela Superior de Madrid, en la especialidad de pintura.

Francisco Javier, el benjamín, es el menos conocido, se gana muy bien la vida como bróker, realizando inversiones bursátiles para conocidas familias de la élite financiera.

Alejandra Romero Suárez, la hija mayor de Mariam Suárez, primogénita del primer presidente de la democracia fallecida de cáncer en 2004, se perfila como la heredera del ducado de Suárez, con Grandeza de España, que el Rey concedió a su abuelo, Adolfo Suárez, en 1981, por los servicios prestados al país. Cuentan que el presidente le pidió al monarca ser duque de Ávila, algo que no se llevó a término por ser ese un título vinculado a la Corona.

Quienes conocen a la joven la describen como discreta, responsable, brillante y disciplinada. Ha estudiado Derecho y Empresariales y su vocación es ejercer el Derecho. Habla inglés y francés. Y aunque no tiene una especial vocación política, la figura de su abuelo la ha llevado a interesarse por ella. De hecho, forma parte de la Asociación para la defensa de la Transición y acude a todas las reuniones que se celebran. Con su hermano Fernando, ha sido pregonera de los carnavales de Cebreros y también se siente muy ligada a la tierra natal de su abuelo. El destino final del ducado ha sido objeto de controversias al conocerse que el hijo del expresidente, Adolfo Suárez, invocó las Leyes de Toro para pedir al rey don Juan Carlos, en una carta remitida en 2009, que interviniera para que la distinción pasase a sus manos, y por ende, más adelante a su hijo Adolfo Suárez Flores, y no a las de su sobrina. Suárez Illana alega en la misiva que de no haber estado su padre impedido por el alzhéimer, habría bastado con que el Rey le hubiera concedido la facultad de nombrar al primer sucesor, un privilegio incluido por los Reyes Católicos en una de sus leyes de Toro de 1505, para lograr el objetivo de hacerse con el título. El cambio más importante que ha afectado a la aristocracia desde 1812 ha sido la ley 33/2006 de 30 octubre de ese año que anuló la histórica preferencia del varón sobre la mujer en la sucesión de títulos nobiliarios.

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