Los horrores de la guerra no lograron romper la amistad que el procurador republicano Hipólito Suárez y el alférez Ramiro Martínez Anido, hijo de una general que formaba parte del primer Gobierno de Franco, mantenían desde 1930, cuando se conocieron en A Coruña. Ramiro acudió desde Valladolid a Ávila en auxilio de su amigo, que afrontaba el fusilamiento por una denuncia de "peligroso izquierdista". Ambos están enterrados a pocos metros en el cementerio de A Coruña. En las fotos se ve, a la izquierda, a Ramiro Martínez Anido y, a la derecha, a Hipólito Suárez, al que Ramiro llamaba Polo, en una imagen más reciente.