La posibilidad de encontrar una salida al conflicto del barrio barcelonés de Gracia se disipó ayer al renunciar el Ayuntamiento de Barcelona a la compra del inmueble conocido como banco expropiado. El Consistorio considera "desorbitado" el precio de más de medio millón de euros pedido por la propiedad del inmueble okupado, cuyo desalojo la pasada semana desencadenó una oleada de disturbios.