La renuncia de Federico Trillo a continuar como embajador en Londres rompió los planes del Gobierno de proceder a un relevo ordenado de representantes diplomáticos, pendiente desde hace meses como consecuencia de un año de interinidad política. El Consejo de Ministros aceptó ayer la salida del ya exembajador en el Reino Unido "a petición propia", aunque el modo en que se produjo propició las críticas de la oposición al no conllevar la asunción de las responsabilidades por el accidente del Yak-42 que determina el dictamen del Consejo de Ministros.

"Trillo habló con Dastis, le pidió el relevo y el Gobierno ha procedido al mismo". Así resumió ayer el portavoz del Ejecutivo, Íñigo Méndez de Vigo, los acontecimientos que se sucedieron después de que el jueves por la mañana Mariano Rajoy respaldara la decisión de la ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, de asumir el informe del órgano consultivo en que el se reconoce la responsabilidad del departamento en el siniestro aéreo en el que hace trece años perecieron 62 soldados. Pero Federico Trillo se va sin aceptar esa culpabilidad de forma explícita. El portavoz del Gobierno zanjó el asunto al señalar que "cada uno es responsable de sus actos y Trillo es responsable de los suyos". El vicesecretario general del Partido Popular, Javier Maroto, se esforzaba ayer en desvincular la dimisión del informe del Consejo de Estado.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, coincide con el socialistas José Bono, exministro de Defensa, en que Trillo no puede irse sin pedir perdón a las víctimas, algo que no está en las intenciones del exembajador, quien siempre rechazó que tuviera alguna responsabilidad en el accidente del Yak-42. Desde Ciudadanos, Albert Rivera, reclama también que el exministro abandone su desvinculación del trágico accidente porque "además de asumir la responsabilidad patrimonial hay que pedir disculpas a las víctimas y los militares".

La comparecencia el lunes de la ministra de Defensa en la comisión parlamentaria de su departamento reavivará previsiblemente las críticas de la oposición por el modo en que Trillo se va. Su renuncia cogió con el pie cambiado son sólo a Rajoy, quien horas antes de la dimisión anunció que su relevo se haría junto al de otros setenta embajadores. La Asociación de familiares de víctimas del Yak-42 presentó ayer en el Ministerio de Asuntos Exteriores 137.000 firmas exigiendo la destitución inmediata de Trillo, cuando su renuncia estaba ya camino del Consejo de Ministros.