18 de agosto de 2017
18.08.2017
El atentado más grave desde el 11-M La crónica

Trece muertos y más de cien heridos meten a Barcelona en la nómina de ataques islamistas

Una furgoneta arrolla en las Ramblas a decenas de personas, en su mayoría turistas - Hay dos detenidos, ninguno de los cuales sería el conductor del vehículo que provocó el atentado

18.08.2017 | 03:14

Esta vez fue Barcelona. En una pauta bien marcada por atentados anteriores en grandes ciudades europeas, el terrorismo islamista dejó ayer sobre el suelo de las Ramblas de la capital catalana trece muertos y más de un centenar de heridos, al menos quince de ellos graves, veintitrés menos graves y el resto leves. Es el peor ataque registrado en España desde 11 de marzo de 2004, cuando la explosión varios trenes en Madrid dejó 192 muertos y más de 2.000 heridos.

En las horas de confusión que siguieron al atentado fue detenido como presunto autor Driss Oukabir Soprano, marsellés de origen magrebí residente en Gerona con cuya documentación fue alquilada la furgoneta que ayer se transformó en arma mortífera. Otro de los posibles autores, cuya identidad no trascendió, fue localizado muerto en un coche a tres kilómetros del control de policía que se saltó. Queda la duda de si murió a consecuencia de los disparos de la policía o se suicidó.

La masacre barcelonesa se desencadenó sobre las cinco de la tarde, cuando una furgoneta Fiat blanca procedente de la plaza de Cataluña accedió al paseo central de las Ramblas, a eso hora repleta de paseantes en una Barcelona desbordada por el turismo. El vehículo cubrió a gran velocidad poco más de 500 metros, hasta llegar a la altura del Liceo. Fue un recorrido sinuoso, zigzagueante, con el objetivo de alcanzar al mayor número posible de víctimas. Algunos testigos presenciales relataron cómo vieron salir por el aire a algunos de los viandantes atropellados. Sobre el suelo quedaron cuerpos desmadejados y heridos incapaces de levantarse cubiertos de sangre. Las primeras impresiones avanzaban ya decenas de heridos. El recuento comenzó anticipando dos muertos que a media tarde se elevaron ya a trece, con posibilidad de aumentar a tenor de la gravedad de quince de los más de cien heridos. Entre los fallecidos, todavía pendientes de identificación, figuran tres alemanes y un belga.

Tras los atropellos se desató el caos en el corazón de Barcelona. Personas en estampida, comercios y bares con persianas bajadas para protegerse ante posibles nuevos ataques, ausencia de transporte público al cerrarse las estaciones de metro en toda la zona, convirtieron los lugares habitualmente más animados de la capital catalana en un espacio acordonado y tomado por la policía. Fue un bloqueo que se mantuvo hasta cerca de la medianoche, cerca de siete horas después de los atropellos que muchos de quienes en ese momento se encontraban en el perímetro pasaron confinados en el lugar donde los sorprendió el atentado.

Al menos tres personas de nacionalidad alemana figuran entre las víctimas mortales, según fuentes citadas por la cadena de televisión pública germana ZDF.

El dato, que aún no ha sido verificado por el Gobierno de Alemania, se sumaría a la confirmación de la muerte de una persona de nacionalidad belga. Este último fallecimiento sí ha sido anunciado por el ministro de Exteriores de Bélgica, Didier Reynders.

Confusión sobre los autores

En un primer momento, hubo una alerta ante la posibilidad de que el conductor del vehículo se hubiera atrincherado con rehenes en un establecimiento de comida turca cercano al mercado de La Boquería. La alarma se disipó a lo largo de la tarde y el jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero relató a última hora de la noche que la persona que conducía la furgoneta abandonó la zona sin gritar consigna alguna. Trapero confirmó la detención de dos personas, una en Ripoll y otra en Alcanar, en Tarragona, relacionado con una explosión de gas que dejó un muerto y hundió un edificio en el que se encontraron explosivos.

Ninguno de los detenidos sería el conductor, según Trapero. El jefe de los mossos desvincula del atentado, en principio, a la persona hallada muerta en un vehículo en San Just Desvernes. El coche se saltó un control de los establecidos alrededor de Barcelona siguiendo el protocolo antiterrorista y arrolló a dos agentes. Recibió varios impactos en el tiroteo y fue localizado a tres kilómetros, con el conductor muerto en su interior.

Mientras Carles Puigdemont suspendía sus vacaciones en Cadaqués para retornar a la capital, de Madrid partían con el mismo destino el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, su segunda, Soraya Sáenz de Santamaría y el titular de Interior, Juan Ignacio Zoido.

Reivindicación del EI

En un breve comunicado cuya autenticidad no ha podido ser verificada, el Estado Islámico aseguró a través de la red de mensajería Telegram que una "fuente de seguridad afirmó a Amaq que los autores del ataque de Barcelona son soldados del Estado Islámico".

El EI argumentó que se llevó a cabo la operación "en respuesta a los llamamientos a golpear a los países de la coalición", en alusión a la alianza internacional liderada por los Estados Unidos, que actúa contra los yihadistas tanto en Irak como en Siria.

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