19 de agosto de 2017
19.08.2017

"Es muy difícil tener que elegir a quién socorres primero"

Alberto es un enfermero gallego que reside en Barcelona desde hace diez años y estuvo ayudando: "Admiro la coordinación entre policías, bomberos y médicos, y además la solidaridad de empresas y personas anónimas"

19.08.2017 | 13:06

Alberto es un enfermero gallego que reside en Barcelona desde hace diez años debido a sus estudios. Ha cursado el máster de Emergencias y Urgencias, y ahora mismo estudia medicina en la ciudad condal. Este jueves estaba comiendo con un amigo y sobre las 16.40 horas recibió una llamada que les puso sobreaviso. Había ocurrido un acontecimiento trágico, que todavía no había sido calificado como acto terrorista, pero parecía bastante grande. Alberto cuenta con conocimientos teóricos y prácticos de asistencia en urgencias, así que pidieron su ayuda.

Cuando llegó a las instalaciones del Sistema de Coordinación de Emergencias Médicas (SEM), ya habían marchado hacia el lugar de los hechos una gran cantidad de profesionales, recuerda el enfermero gallego.

"Admiro la gran coordinación que existió entre policías, servicio médico, bomberos?", recalca el enfermero, quien valora la respuesta veloz de los cuerpos de sanidad y seguridad, que tomó todas las medidas de seguridad necesarias. Así, demás de ayudar al tratamiento de las víctimas, a lo largo de la tarde los Mossos d'Esquadra enviaron múltiples avisos, controlaron el movimiento de personas para favorecer el regreso a las casas sin que se provocaran accidentes, y alertaron a través de las redes de que no se grabaran imágenes ni vídeos por respeto a las víctimas y sus familias.

Como relata Alberto, "rápidamente se cortaron las calles para dejar vía libre a las ambulancias y que llegaran lo más rápido posible. Los bomberos aportaron sus propias ambulancias, y también hicieron acto de presencia los vehículos de entidades privadas como Ambulencias Domingo o el Grupo Falck, una empresa danesa".

Cuando ya se había confirmado la naturaleza terrorista del acto, Alberto llegó a Plaza Cataluña. "Al principio, todo era un caos, no se sabía muy bien qué había pasado, incluso había sospechas de que uno de los causantes de la tragedia se había atrincherado en un restaurante con rehenes. Más tarde, esa información resultó ser errónea", afirma, recordando los primeros momentos de confusión y tensión que se vivieron en la capital catalana. El enfermero gallego llegó a la zona acordonada y hasta que no pasó un tiempo prudencial los cuerpos de seguridad no le dejaron entrar en ella por motivos de seguridad.

Después, ayudó a realizar los primeros auxilios y la atención primaria a las víctimas, yendo y viniendo en las ambulancias para intentar evacuar el máximo numero de heridos. "Tras estabilizarlas todo cuanto podíamos, se trasladaba a las víctimas al hospital para poder realizarles una atención completa, sin las limitaciones con las que contábamos en el lugar de los hechos", señala.

Primero desplazaron a los heridos al Hospital del Mar (el que más pacientes recibió a lo largo de la jornada), y en cuanto se fueron llenando sus instalaciones también utilizaron las del Clinic o el Sant Joan de Deu, especializado en pediatría, algo importante pues entre los más de 100 heridos hay que lamentar una gran cantidad de menores desde la más temprana edad hasta la adolescencia.

Como comenta Alberto, en estos casos de emergencia lo que se hace es priorizar a las víctimas menos recuperables. Es una situación difícil, afirma, "mucha gente pidiendo ayuda a la vez, en un ambiente caótico, teniendo que priorizar, sin poder atenderlos a todos al momento. Por fortuna, la policía nos iba indicando dónde podíamos hacer más falta".

Alberto trabajó de refuerzo hasta las 19.00 horas, ya que después se quedaron solamente los médicos de guardia para no congestionar la zona, pero él permaneció unas horas en el SEM para echar una mano en el caso de que fuera necesario.

La gente menos grave le habían explicado cómo vieron llegar la furgoneta desde el comienzo de las Ramblas. Su testimonio, declara Alberto, es que el vehículo, que subió fácilmente a la acera debido a un bordillo de escasa altura, ladeaba intensamente en lugar de avanzar en línea recta. De todos modos, estaban todavía en shock, sin poder entender muy bien lo que les había pasado.

Por último, tras uno de los peores atentados en la historia de nuestro país, Alberto quiere agradecer una vez más el trabajo codo con codo de "todos los servicios de emergencias, y los taxis que ofrecieron servicio gratuito a la gente cuando no funcionaba el transporte público".

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