05 de septiembre de 2017
05.09.2017

El Gobierno amenaza con retirar las urnas y Puigdemont habla de "golpe de Estado"

El soberanismo catalán promete tomar la calle - Los musulmanes anuncian que no cederán las mezquitas para votar - Hacienda multará a quien pague en Cataluña

05.09.2017 | 02:10
Sánchez, en la rueda de prensa que ofreció tras la reunión de la ejecutiva del PSOE.

El Gobierno amenazó ayer por primera vez con retirar las urnas para el 1-O, si la Generalitat las pone, advertencia que el presidente catalán, Carles Puigdemont, tachó de "golpe de Estado" y de "estafa" al responder al jefe del Ejecutivo central, Mariano Rajoy, quien antes había afirmado que la consulta anunciada para ese día es "una estafa a la democracia".

Los independentistas elevaron el tono tras estas dos andanadas del Gobierno y prometieron "movilizaciones" en caso de que el Ejecutivo del PP lance una "ofensiva" para retirar urnas o frustrar la apertura de colegios electores, en la línea avanzada ya el domingo por la secretaria general de ERC, Marta Rovira.

Sobre urnas y colegios también se pronunciaron ayer los musulmanes españoles. El presidente de la Comisión Islámica, Riay Tatary, recordó a los responsables de las mezquitas y a todos los fieles que "los actos políticos" no tienen cabida en los templos "bajo ningún concepto".

Tatary no se privó de precisar que su recordatorio, dirigido a los imanes de toda España y, por lo tanto, también de Cataluña, es pertinente por la proximidad del 1-O. Y explicó que el acto político organizado hace dos o tres meses en una mezquita de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) fue producto de la "ignorancia de las personas o por engaño".

El rifirrafe sobre las urnas comenzó cuando la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, dijo en la Cadena Ser que si la Generalitat tuviera urnas para el 1-O "ya se encargarían las autoridades correspondientes de impedir que se pusieran". Eso si, sin concretar cómo, porque "un Gobierno no anuncia, un Gobierno actúa".

La número dos del Ejecutivo no dijo a qué fuerza o fuerzas recurrirá para impedir la votación, excepción hecha de "la fuerza que da el Estado de Derecho". Sólo que no se repetirá lo ocurrido el 9-N porque no habrá urnas ni colas ante los hipotéticos colegios. Dicho lo cual, ironizó: "No le voy a contar a Puigdemont lo que voy a hacer para retirarle las urnas. Es mejor que la estrategia quede a buen recaudo".

Poco después, tras presidir la primera ejecutiva del PP del nuevo curso, Rajoy prometió "inteligencia y firmeza" ante la semana decisiva que se presenta en Cataluña -con la previsible aprobación de la ley para amparar la consulta y la de transitoriedad jurídica- y ante el "disparate" y la "estafa a la democracia" que a su juicio supone el 1-O.

Fue suficiente para que Puigdemont saltara. Un referéndum "nunca puede ser calificado de estafa", porque "la estafa sería impedir su celebración", dijo el mandatario catalán. Y alertó de que con las "urnas nunca se hace un golpe de Estado" porque un "golpe de Estado sería prohibirlas".

A última hora el Ministerio de Hacienda advirtió en un comunicado de que liquidar los impuestos ante la Agencia Tributaria Catalana puede implicar sanciones para el contribuyente e, incluso, ser constitutivo de un delito penal.

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