28 de septiembre de 2017
28.09.2017
Cuenta atrás hacia el 1 de octubre

El Gobierno exige unidad más allá del 1-O frente a decisiones "unilaterales"

El Ejecutivo alienta una situación "prebélica" que puede provocar "desgracias", según Iglesias

28.09.2017 | 01:20
Sáenz de Santamaría, ayer.

La crisis catalana copó ayer otra vez la sesión de control al Gobierno en el pleno del Congreso de los Diputados y la vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la ocasión para pedir el respaldo de los partidos "constitucionalistas", Ciudadanos y el PSOE, más allá del 1 de octubre, "frente a declaraciones unilaterales".

Fue después de que el líder de C's, Albert Rivera, abogara por dejar a un lado las "discrepancias" en otras cuestiones y trasladara al Ejecutivo y a los jueces el "apoyo sin fisuras" de su partido ante la situación que se vive en Cataluña. "Le pido serenidad y proporcionalidad, pero también firmeza para defender la democracia", señaló el líder de la formación naranja.

Y la vicepresidenta, que retó a los soberanistas a llevar al Congreso una reforma constitucional para seguir su camino sin incumplir la ley, respondió a Rivera: "Los que hemos defendido siempre el diálogo dentro de la ley creo que debemos seguir unidos en adelante, unidos frente a declaraciones unilaterales", en lo que pareció un mensaje más para Pedro Sánchez que para Rivera.

"La única unilateralidad que cabe es la de 47 millones de españoles", agregó la número dos del Gobierno que lidera Mariano Rajoy. Además, recomendó a los independentistas catalanes que "se quiten de la cabeza" sus pretensiones, porque "nadie se va a cargar los derechos y libertades" de todos los españoles.

La arenga de Sáenz de Santamaría cosechó su réplica más áspera no en la tribuna del Congreso, sino en sus pasillos, cuando el líder de Podemos, Pablo Iglesias, acusó al Gobierno de alentar una situación "prebélica" que puede provocar "desgracias".

El portavoz del PDeCAT, Carles Campuzano, mantuvo, por su parte, una dura refriega verbal con la vicepresidenta y ambos se responsabilizaron de la grave crisis en Cataluña. El nacionalista acusó al Ejecutivo central de practicar una "política de represión" para evitar la consulta, mientras que la popular reprochaba a los independentistas su pretensión de "limitar", en Cataluña, los derechos de quienes no piensan como ellos, y en el resto de España el derecho de todos los ciudadanos.

Áspero fue también el intercambio con el portavoz de En Comú Podem, Xavier Domènech. "¿Dónde está su coherencia?", preguntó al catalán después de que éste acusara al PP de dejar "pudrir" la situación en Cataluña y alentar concentraciones donde gritan: "A por ellos". Santamaría le contestó: "Sí, señoría, los escraches son violación de derechos cuando ustedes son los escrachados, y jarabe de la democracia, como diría Iglesias, cuando son los escrachantes".

Mientras, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, señaló en Málaga que su formación ya fijó su posición en el Congreso de los Diputados votando en contra de la proposición no de Ley (PNL) presentada por Ciudadanos en la que éste pedía apoyo al Gobierno, al Tribunal Constitucional, la Fiscalía y el conjunto de las autoridades públicas del Estado en la defensa de la legalidad democrática en Cataluña y, en particular, en todas aquellas medidas que sean necesarias y adoptadas de manera proporcional para impedir la organización del referéndum en Cataluña. Así, subrayó la defensa de los socialistas de la legalidad.

En el plano internacional, el ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, celebró la postura del presidente de EEUU, Donald Trump, sobre el desafío catalán, que cree que ha sido "contundente" y "plenamente satisfactoria". Y aunque asumió que puede conllevar algún riesgo por la baja popularidad del magnate en España, cree que "peor hubiera sido" la ausencia de respaldo.

El eurodiputado Josep Maria Terricabras (ERC) alabó la "espléndida" respuesta de Trump por su "espontaneidad".

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