09 de octubre de 2017
09.10.2017
El referéndum independentista del 1-O Movilización contra el soberanismo

Respuesta multitudinaria al secesionismo

Cerca de un millón de personas, según los convocantes -350.000 para la Guardia Urbana- se movilizan en las calles de Barcelona en defensa de la unidad de España y contra la independencia

09.10.2017 | 00:57
Vista parcial de la manifestación multitudinaria realizada ayer en Barcelona en defensa de la unidad de España.

Una semana después del convulso domingo del referéndum, el independentismo catalán tuvo ayer su respuesta en la calle. Al llamamiento de Societat Civil Catalana (SCC) acudieron 950.000 personas, según los convocantes -una cifra que la Guardia Urbana reduce a 350.000- que marcharon durante casi dos horas por la unidad de España y contra la secesión de Cataluña.

Con la vista puesta en una posible declaración unilateral de independencia, que el presidente Puigdemont podría realizar en el Parlament mañana por la tarde, las calles de Barcelona cambiaron ayer de signo. Desaparecieron las esteladas de las movilizaciones del independentismo de los días posteriores a la consulta ilegal y en el recorrido desde plaza Urquinaona hasta la avenida Marqués de Argentera, pasando por la Vía Laietana, dominaban las banderas españolas, la señera catalana y algunos chispazos de la enseña europea. Los convocantes insistieron en que todos los símbolos que se exhibieran fueran legales y el servicio de orden, unas doscientas personas, tenía encomendada entre otras funciones la retirada de cualquier signo anticonstitucional.

En la cabecera de la manifestación, tras una pancarta con el lema, en catalán, ¡Basta! Recuperemos la sensatez, se situaron, entre otros, el presidente de Societat Civil Catalana, Mariano Gomà; el escritor Mario Vargas Llosa y el exministro socialista Josep Borrell. Al frente de la marcha dominaban las caras del PP -Dolors Montserrat, Rafael Hernando, Javier Arenas, Pablo Casado, Enric Millo, Andrea Levy, Xavier García Albiol o Cristina Cifuentes-, de Ciudadanos -Albert Rivera, Inés Arrimadas, José Manuel Villegas, Fernando de Páramo, Carlos Carrizosa o Begoña Villacís-. Por el PSC, que no se adhirió como organización a la marcha aunque llamó a sus militantes a acudir, estaban también en primera línea Salvador Illa o el exministro Celestino Corbacho.

La marcha, que movilizó un centenar de autobuses, según los organizadores, y atrajo a cientos de personas llegadas desde fuera de Cataluña, se desarrolló entre gritos de "Puigdemont a prisión", "Yo soy español" o "Viva España, viva Cataluña y viva la Guardia Civil".

Pasadas las dos del mediodía, la cabecera llegó al escenario instalado frente a la estación de Francia. Desde allí, el escritor Mario Vargas Llosa identificó como "golpistas" a Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Carme Forcadell. La "conjura independentista no destruirá 500 años de historia" de España ni la reducirá a un país "tercermundista", afirmó el Nobel de Literatura. Tras él, Josep Borrell replicó a quienes defienden el derecho a la autodeterminación que "Cataluña no es una colonia" ni un "Estado ocupado militarmente". El exministro instó a Puigdemont a que "no empuje el país hacia el precipicio", porque "si se declara unilateralmente la independencia este país se va al traste".

El manifiesto de Societat Civil pide acabar con la "marginación" de los catalanes no nacionalistas y con la "confrontación" abierta por la consulta independentista.

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