24 de octubre de 2017
24.10.2017

Pedro Sánchez, sí es sí

24.10.2017 | 01:26
Pedro Sánchez, sí es sí

El ja soc aquí de Rajoy para iniciar la evangelización de Cataluña ha contado con un escudero inesperado. Pedro Sánchez ha redondeado su primera victoria política, al relegar a Albert Rivera en el disputado cargo de apéndice del presidente del Gobierno. El secretario general del PSOE huyó del Congreso para no abstenerse en la investidura, y ahora se arroja desde el Senado en los brazos de un "indecente". Sí es sí, la catástrofe catalana ha tenido la virtud de que renazca el amor bipartidista que nunca debió entibiarse.

El PSOE ha endurecido el 155 que pretendía el PP, proclamando la intervención de TV3 hasta lograr que siga la línea imparcial de RTVE. El entusiasmo de Sánchez por Rajoy es tan ridículo, que como mínimo requería de un revestimiento discursivo. El líder socialista no ha aportado en su accidentada trayectoria demasiadas perlas oratorias, ahora se ha encerrado y enterrado en el término "secesión". El hijo pródigo que abraza con fe renovada los mandamientos de la derecha ha superado incluso a Susana Díaz, que como presidenta de comunidad hubiera puesto algún reparo a la ocupación de Cataluña.

Por supuesto, Rajoy no tiene la mínima intención de proceder a la edulcorada reforma de la Constitución, que el PSOE exhibe como abalorio para sacrificar a cambio un año de dolorosa regeneración. Y sobre todo, el PP no tiene nada que perder en Cataluña, donde obtiene resultados míseros y difíciles de empeorar. A cambio, los socialistas del sí es sí jamás gobernarán en España sin el impulso catalán, que como mínimo han lastimado. De momento, el PP amenaza tranquilamente a otras comunidades gobernadas a la izquierda, ya sea por incorporar a Podemos o por los intentos de prohibición de la sagrada fiesta de los toros. Sánchez no ha defraudado, porque esa capacidad exige una mínima calidad de partida. Tampoco le conviene fiarse de encuestas precocinadas por los mismos que le han prometido que Rajoy se apartará gentilmente del cargo. La cesión no era el mejor remedio contra la secesión.

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