29 de octubre de 2017
29.10.2017
La secesión catalana Reacciones gallegas en Barcelona

"La situación ya no puede ir a peor"

Empresarios gallegos en la ciudad condal discrepan sobre la declaración de independencia realizada el viernes: "Es un poco kafkiano; se proclamó una República catalana que no tiene impacto alguno"

29.10.2017 | 10:44

Cataluña vive entre dos escenarios -el proyectado por el Parlament donde la Cámara declaró e instituyó una República catalana como Estado independiente y el asumido por el Gobierno en el Senado destituyendo a Puigdemont, Junqueras y todos los consejeros y convocando elecciones el 21 de diciembre- si bien solo existe una realidad tangible: el día a día de los millones de catalanes que abren a diario sus negocios , acuden a sus facultades e instituciones o regentan cargos de dirección en empresas. ¿Cómo está afectando este proceso de secesión a sus jornadas? ¿Estos cambios son visibles o quedan relegados a discursos y palabras? Si por algo se caracteriza la ciudad condal es por su miscelánea de nacionalidades y acentos, entre los que destaca el gallego.

Hosteleros, empresarios y presidentes de centros gallegos son conscientes de la "incertidumbre" y en algunos casos "angustia" que están generando los vaivenes políticos y sociales de las últimas semanas, sin embargo discrepan sobre la puesta en marcha de esta recién declarada República catalana. El restaurador Rubén Bermúdez, natural del municipio coruñés de Muros reconoce que desde sus locales "se vive enganchados a las noticias" por la "expectación" que genera el desconocimiento de la situación. "Es un poco kafkiano todo, se dice que estamos en una República catalana que se ha proclamado pero que no tiene ningún tipo de impacto. Se habla también de replicar las instituciones de Estonia[?], informan a Puigdemont por burofax que debe dejar su despacho a la vicepresidenta... En teoría somos una república porque se ha dicho en un estrado, pero faltan todos los recursos para llevarla a cabo", considera este hostelero muradano. Afirmaba también Bermúdez que esta situación no beneficia a nadie, ni quiera a aquellos moderados que ansiaban la separación de España. "Ayer -por el viernes- hubo vítores, hubo claxon, hubo fiesta, pero fue una parte; la gente que incluso apostaba de forma más serena por un proceso de separación no estaba contenta, sabe que esto ha sido un paso atrás", matizaba.

¿Vuelta a Galicia?

Como este emprendedor de Muros se encuentran muchos otros empresarios que se trasladaron años atrás a Barcelona para levantar sus negocios y el paso de los años terminó erigiendo su vida entera. Es el caso de Alfredo Freixo, propietario también de un restaurante situado en la ciudad condal. Este lucense de nacimiento lleva más de 40 años residiendo en Cataluña y reconoce vivir uno de los momentos más complicados. "Yo soy catalán y también español, estamos muchos así. Estamos en el local todo el día con la televisión puesta. Sí tenemos incertidumbre porque se dice que no van a conseguir la independencia, pero, ¿y si sí? Esta incertidumbre económica nos afectaría mucho. Tengo hijos en la universidad y necesito ganarme la vida", asevera Freixo.

¿Y volver a Galicia?, ¿sería una opción? Casi la totalidad de los empresarios gallegos consultados rotundiza con un no, al tener ya mucho andado en Barcelona u otras ciudades. "Llevo 48 años en Cataluña y estoy observando que para muchos esto es como un día más. Con más revueltas o manifestaciones, pero hay que llevarlo como se pueda", reconocía el ourensano, concretamente de A Gudiña, José Luis Sierra, copropietario de un establecimiento de restauración en Carrer d'Entença. A más de 100 kilómetros se encuentra el Centro Gallego de Tarragona, donde su presidente Pepe Lago, que actualmente se encontraba en Vigo, también ratificada esta "preocupación" tanto de forma personal como la que le ha sido trasladada por otros gallegos del entorno. "Hablando con mi hija ayer le decía que como se pusiera fea la cosa cogía un avión y que regresase aquí (por Galicia). Creo que la sangre no llegará al río, esto fue un punto de inflexión, ya no puede ir a peor", relataba.

Caída en los negocios

Además de cambios a nivel político y social, el proceso secesionista está influyendo y mucho en la economía local. Son precisamente estos hosteleros y otros compañeros de profesión los que han sentido en primera persona las consecuencias del Referéndum. "El turismo extranjero ha caído y por lo tanto también nuestro negocio casi un 25%. En verdad se ha anticipado la temporada baja", argumentaba el coruñés Rubén Bermúdez.

Mismas impresiones secundaba el empresario natural de Pontecaldelas Fernando Blanco, que lleva trabajando en Barcelona desde hace 13 años. "Vivimos en una zona estratégica y hemos notada una caída en los negocios de entre un 20 o un 30%; estamos a expensas de lo que pueda ocurrir aunque en verdad está todo bastante en calma", sostiene el pontevedrés.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook