05 de diciembre de 2017
05.12.2017
Cataluña, camino de las urnas

La campaña catalana se abre con Junqueras en prisión y Puigdemont en Bruselas

El Tribunal Supremo deniega la libertad al exvicepresidente, a Joaquim Forn y a 'los Jordis' al vincularlos a una "explosión violenta" y permite abandonar la cárcel a seis exconsejeros

05.12.2017 | 02:46
De izquierda a derecha, en primer término Raül Romeva, Carles Mundó, Jordi Turull y Josep Rull, ayer a su salida de la cárcel de Estremera.

La campaña para las elecciones catalanas del próximo 21 de diciembre comenzó a medianoche con Oriol Junqueras, el líder más valorado por los catalanes según la encuesta del CIS, en prisión y Carles Puigdemont, el presidente preferido por los electores a tenor del mismo sondeo, en Bruselas, después de que el juez pospusiera resolver sobre su extradición a España. A media tarde de ayer quedaron en libertad, tras depositar una fianza de 100.000 euros por cada uno, los otros seis miembros del antiguo Ejecutivo catalán que permanecían en prisión desde hace 31 días.

Junqueras, el que fuera vicepresidente del Govern hasta la intervención de la Generalitat, seguirá en la cárcel madrileña de Estremera al no levantar el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena la orden de prisión dictada hace poco más de un mes contra él por la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela. El magistrado mantiene la misma medida cautelar para el exconsejero de Interior Joaquim Forn, el presidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez, y el de Ómnium Cultural, Jordi Cuixart, a quienes considera responsables en distintos frentes del proceso soberanista de las acciones previstas en Enfocats, la hoja de ruta soberanista. A diferencia de los antiguos miembros del Govern a lo que ayer puso en libertad, Llarena considera que los cuatro tuvieron responsabilidad directa en el cerco a la Consellería de Economía en septiembre pasado, que bloqueó la salida de los guardias civiles y la comisión judicial que registraba los locales y acabó con el destrozo de dos vehículos del instituto armado. Los Jordis dirigieron el cerco, Junqueras estuvo presente en unos "hechos violentos", que "se vieron propiciados porque las fuerzas encargadas del orden público", bajo la responsabilidad de Forn, no lo impidieron.

Las actuaciones de Junqueras, Forn y los Jordis aparecen así "directamente vinculadas a una explosión violenta que, de reiterarse, no deja margen de corrección o de satisfacción a quienes se vean alcanzados por ella", apunta el auto del Supremo. "Ese es el punto que singulariza una diferente cautela para cada uno de los investigados, con fijación de fianza para unos y prisión incondicional para otros", según Llarena. La posibilidad de dejar en libertad a quienes siguen encarcelados, todos ellos candidatos excepto Cuixart, "exige constatar que la posibilidad de nuevos ataques haya efectivamente desaparecido, o que paulatinamente se vaya confirmando que el cambio de voluntad es verdadero y real", señala el magistrado. La ANC y Òmnium Cultural depositaron al mediodía seis cheques de 100.000 euros, las fianzas que permitieron que Meritxell Borras y Dolors Bassa dejaran la cárcel de Alcalá sobre las tres y media de la tarde, mientras que Raül Romeva, Carles Mundó, Jordi Turull y Josep Rull salían de la de Estremera tres horas después, cuando ya anochecía.

Miles de personas se concentraron anoche en la plaza de Sant Jaume para pedir la libertad del exvicepresidente y el resto de los encarcelados. La secretaria general de ERC, Marta Rovira, a quien Junqueras designó como aspirante de su partido a presidir la Generalitat si siguen en la cárcel después del 21 de diciembre, atribuyó la decisión del Supremo a que "tienen miedo" al exvicepresidente y "obedece a una lógica claramente política y no jurídica". Esa crítica es "una falta de respeto a la independencia judicial", según el ministro de Justicia, Rafael Catalá. La portavoz socialista en el Congreso, Margarita Robles, jueza en excedencia, considera que "son decisiones motivadas, basadas en derecho".

Con Junqueras en la cárcel y Puigdemont huido en Bruselas comenzó la campaña electoral más atípica, tanto por ambas circunstancias como por tratarse de unas elecciones autonómicas convocadas por el Gobierno central con la cobertura del artículo 155 de la Constitución. La participación en los comicios podría superar el 80%, según las primeras estimaciones, lo que, a juicio de los expertos en demoscopia, dificulta un pronóstico por el elevado número de indecisos que acabarán decidiendo su voto durante la campaña.

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