13 de diciembre de 2017
13.12.2017
La investigación del desafío independentista a una semana del 21-D

La agenda de Jové revela que Puigdemont tenía dudas de la legalidad del 'procés'

A Artur Mas le preocupaba lo que harían "las grandes empresas del país" y el "tráfico financiero" - ERC pensaba que el 9-N fue para "salvar" al expresident

13.12.2017 | 02:17
Intervención por videoconferencia de Puigdemont, durante un mitin de Junts per Catalunya en Parets del Vallès (Barcelona). De pie, aplaudiendo, el exconsejero Jordi Turull.

La agenda del procés revela que hasta Carles Puigdemont tenía dudas de la legalidad de lo que estaba haciendo. Las anotaciones hechas por Josep Maria Jové, la mano derecha de Oriol Junqueras, entre febrero de 2015 y noviembre de 2016 sitúan a unas cuarenta personas en las reuniones del comité estratégico del procés, aunque había un "núcleo duro" en el que además de Puigdemont y Junqueras, figuraban la que fue portavoz del Govern hasta el pasado julio, Neus Munté; los exconsejeros Romeva y Turull; la número dos de ERC, Marta Rovira, y Jové.

En la reunión del 22 de septiembre de 2016, Puigdemont, después de analizar varios informes con vías para alcanzar la independencia, admite que siguen teniendo "el mismo problema de qué legalidad se impondrá y la gente seguirá".

Además reconoce que el referéndum, "acordado o no acordado con el Estado, tiene riesgos". Así, que "no se pueda hacer" o que "la gente no se movilice".

En el cuaderno Moleskine de Jové -que el portavoz de C's en el Congreso, Juan Carlos Girauta, comparó ayer con "el bolso de Mary Poppins"- sale también el expresidente catalán Artur Mas, quien secunda a Puigdemont en sus dudas y afirma que tienen "el conflicto seguro y será más duro que el 9-N".

Pero además de la legalidad, a Mas le preocupa la economía. Aunque de puertas afuera el exmandarario se cansó de repetir que los bancos y las empresas "se pelearían por venir" a una Cataluña independiente, en dos de las cinco reuniones de las que habla Jové, Mas se pregunta "qué harán las grandes empresas del país" (caso de los bancos Caixabank y Sabadell, que finalmente trasladaron fuera de Cataluña sus domicilios sociales y fiscales) y no oculta su preocupación por el "tráfico financiero" en "los primeros tiempos", es decir, tras la independencia. Y le inquietaba también la reacción del Estado, que pedía "calibrar bien" por la "magnitud y las consecuencias", entre las que incluía la suspensión de la autonomía.

Jové sitúa en varias reuniones a Rovira, designada como presidenciable por Junqueras tras su encarcelamiento, y una de las personas a las que puede ampliar la investigación el juez Pablo Llarena del Supremo, junto con la exportavoz de la CUP Anna Gabriel. El 8 de noviembre de 2016, Jové da cuenta de una reunión entre Puigdemont y Gabriel bajo el epígrafe War room.

Otras anotaciones tienen carácter más partidista. Así, Jové apuesta por que ERC desempeñe un papel central para reunir en un mismo proyecto a la CDC de Mas (ahora el PDeCAT) y a la CUP: "Sin procés no hay abrazos", escribe. Y pone en cuestión el 9-N, que la CUP respaldó y que califica de "consulta trampa que no ha servido de nada más que para 'salvar' la figura de Mas". "La gesticulación revolucionaria de la CUP ha sido potenciado por un entorno convergente que tenía como única estrategia el desgaste de ERC", razona.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
 
Enlaces recomendados: Premios Cine