07 de marzo de 2018
07.03.2018

Los papeles que los Mossos iban a quemar refuerzan el cargo de sedición a Trapero

Lamela declara compleja la causa que instruye contra el exmayor de la Policía catalana, que manipuló las actas del 1 de octubre para ocultar su inacción

07.03.2018 | 01:37
Josep Lluís Trapero.

Los miles de documentos que los Mossos d'Esquadra querían quemar en una incineradora de Barcelona, interceptados por la Policía Nacional el 26 de octubre antes de ser destruidos, revelan información muy comprometedora que refuerza el cargo de sedición contra el exmayor de la Policía autonómica, Josep Lluís Trapero, y los dos líderes de la revuelta civil del procés, Jordi Sànchez, candidato a la investidura, y Jordi Cuixart.

Aparte de descubrir el espionaje que los Mossos practicaron o iban a practicar a a decenas de políticos, empresarios, periodistas y policías, los papeles salvados de la quema en la incineradora de Sant Adriá del Besós robustecen los indicios que hasta ahora tenía la jueza Carmen Lamela de la Audiencia Nacional sobre el grado de implicación de la Policía autonómica en el proceso independentista.

Aparte, una nota que forma parte de los documentos que los Mossos iban a destruir permite situar el inicio del procés en una reunión, celebrada el 25 de noviembre de 2011, a la que acudieron los "máximos dirigentes" de la extinta Convergència. Una cita que se repitió a finales de diciembre y a la que se sumaron tres hijos del expresident Jordi Pujol: Jordi, Oriol y Josep.

En su informe de 400 páginas para la jueza Lamela, la Policía concluye que Convergència "pretendía ocultar todo el entramado de cobros por comisiones de los denominados 'caso 3%' y 'caso ITV", maniobra de ocultación con la que vincula el nacimiento del denominado procés.

Los Mossos tenían informes "reservados" elaborados por el comisario jubilado José Manuel Villarejo sobre la fortuna de la familia Pujol , documentos que otro comisario, Marcelino Martín Blas, también poseía y que no habría puesto a disposición de los jueces.

Sin embargo, el dossier de la Policía complica la situación judicial de Trapero porque entre los "papeles de la incineradora" figuran hasta 33 impresos de las patrullas de los Mossos que actuaron en los colegios electorales el 1-0 y que fueron manipuladas de forma manuscrita para no dejar pruebas de la inacción de los agentes autonómicos. Por ejemplo, se sugiere corregir con un "sí" donde los agentes habían puesto que "no" se había impedido la votación. O se hace constar de forma expresa que los locales quedaban vacíos ante las advertencias de los agentes, aunque se hubieran cerrado por voluntad de los convocantes. O se falsifica la hora del cierre de los colegios.

Además, la Policía señala también la coincidencia entre los testimonios reflejados en los 313 impresos de las diferentes patrullas, "lo que sugiere el seguimiento de órdenes superiores", así como un formato de acta "normalizado con ese mismo fin" rellenado a ordenador y por lo tanto no en el lugar de la votación.

En la parte del informe que se refiere a los disturbios del 20 de septiembre, mientras la Guardia Civil registraba la Consejería de Economía, los papeles recogen conversaciones entre los agentes autonómicos y Sànchez y Cuixart en los que queda claro que éstos no pensaban pedir a las decenas de miles de concentrados "nada que significase facilitar el trabajo a la Guardia Civil".

En este contexto, Lamela declaró ayer compleja la causa que instruye contra Trapero, lo que le permitirá extender la investigación hasta el 27 de marzo de 2019.

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