07 de junio de 2018
07.06.2018

El azote de ETA y la homofobia, a Interior

El juez Grande-Marlaska, presidente de la sala de lo penal de la Audiencia Nacional, es vocal del CGPJ a petición del Partido Popular

07.06.2018 | 01:54
Fernando Grande-Marlaska.

Como era de esperar, el nombramiento del magistrado Fernando Grande-Marlaska (Bilbao, 1963) como nuevo ministro del Interior del Gobierno de Pedro Sánchez ha escocido sobre todo a los abertzales, en especial Arnaldo Otegui, coordinador general de EH Bildu, al que el juez procesó y mandó a prisión.

Entre 2004 y 2012, año en el que fue nombrado presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, investigó por cuenta de este tribunal numerosos casos de la banda, y en 2005 encarceló al sanguinario Iñaki de Juana Chaos.

También procesó a los cachorros de Segi e investigó el chivatazo a la banda de El Faisán, que pasó cerca de Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces ministro del Interior.

En el punto de mira de ETA

ETA planeó matarle en Ezcaray, donde veraneaba. Pero el miedo no casa con este juez, que renunció a su escolta en los primeros compases del proceso de disolución de la banda.

No solo los etarras han comprobado la valentía de este juez, hijo de un policía armada, con raíces en Arija (Burgos). Investigó el accidente del Yak-42, y persiguió a los autores de la caricatura de los Príncipes de Asturias en la portada de El Jueves. En la Audiencia Nacional compartió sumarios con la fiscal Dolores Delgado, ahora ministra de Justicia.

Vocal del Consejo del Poder Judicial a petición del PP, Grande Marlaska se ha distinguido en los últimos años por su lucha contra la homofobia.

Desde que la revista Zero publicase su matrimonio, ha acudido a diversos foros defendiendo la diversidad o recomendando, junto a Boris Izaguirre, el uso del preservativo para detener el sida. Su salida del armario le valió una larga ruptura con su madre.

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