06 de julio de 2018
06.07.2018
La sucesión de Rajoy

Santamaría se impone en las primeras urnas del PP y Casado le disputará la presidencia

Cospedal, la gran derrotada, queda fuera de la carrera por el liderazgo - Feijóo figura entre las voces del partido que apuestan por una candidatura unitaria para el congreso

06.07.2018 | 01:38
Dolores de Cospedal reconoce anoche su derrota.

Y hubo sorpresa. Soraya Sáenz de Santamaría se impuso ayer por un escaso margen de poco más 1.600 votos a Pablo Casado en las primeras urnas abiertas a la militancia del PP en el proceso para renovar el liderazgo del partido. Casado, y esa fue la sorpresa, desplazó a la hasta ahora todopoderosa Dolores de Cospedal, quien ayer fue la gran derrotada al quedar fuera de la carrera sucesoria de Rajoy, junto a otros tres aspirantes, que apenas consiguieron captar una mínima porción de los 58.305 votos emitidos, lo que representa el 87% de los inscritos. Sáenz de Santamaría obtuvo 21.513 votos, seguida de Pablo Casado, con 19.967 sufragios y Dolores de Cospedal, que quedó en tercer lugar con 15.090 papeletas.

Ahora serán los compromisarios, los más de 2.500 elegidos ayer en paralelo a la criba de aspirantes y los miembros natos, quienes en el congreso del 20 y 21 de julio diluciden la pugna por el liderazgo entre los dos candidatos que ayer superaron el corte del voto directo.

La de ayer era una jornada insólita en el PP, marcada por la incertidumbre y la falta de signos claros sobre quiénes superarían un primer corte en el proceso de elección de presidente. Sólo podían quedar dos de los seis aspirantes, dado que el alto número de candidatos hacía imposible que ninguno de ellos obtuviera ventaja suficiente para cumplir con los requisitos que permiten salir victorioso en la primera vuelta sin tener que someterse al voto del congreso. El bajo número de inscritos, el 7,6% de un censo superior a los 860.000 militantes que maneja el PP y cuya falta de actualización quedó en evidencia en esta primera fase del proceso interno, estaban llamados a unas urnas abiertas durante once horas en 1.096 sedes del partido en toda España.

El recuento de votos se prolongó durante más de dos horas y media, en las que Casado confirmó que había llegado para romper lo que parecía el duelo ya clásico entre Sáenz de Santamaría y Cospedal. El responsable de Comunicación del PP salió con mucha fuerza, arrasando en Madrid, donde obtuvo más del 54% de los votos pese a que Dolores de Cospedal contaba con el respaldo explícito del presidente de la Comunidad, Ángel Garrido. Incluso se impuso a Sáenz de Santamaría en el barrio de Salamanca, donde ambos votaban, corazón del conservadurismo.

La ola creciente llevó al vicesecretario de Comunicación a dominar los números durante el recuento hasta que los resultados de Andalucía, el territorio con más inscritos, se inclinó por Sáenz de Santamaría, con el 54% de los votos, y la pugna se hizo más igualada. La que fuera "número dos" de Rajoy se impuso también, por escaso margen sobre Casado, en Castilla-León, una de las comunidades que más militancia movilizó en este proceso, y Valencia, otro de las grandes agrupaciones de voto. En la recta final del recuento, Sáenz de Santamaría se puso en cabeza por estrecho margen.

En lo que dibuja un nueva radiografía del reparto del poder territorial del PP, Casado ganó contra todo pronóstico en Extremadura, mientras que los siempre decisivos populares de Galicia, muy desmovilizados, no consiguieron consolidar la posición de Cospedal, quien se impuso allí, en su cuna política, Castilla- La Mancha, y en Asturias.

El equilibrio de votos entre Sáenz de Santamaría y Casado abriría la puerta a componer una candidatura única de cara al congreso extraordinario. Entre las voces significadas del partido que piden una salida pactada en la confrontación por el liderazgo, para evitar el peligro que supone llegar al congreso con el partido dividido, se alzaron ayer las de presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, la del portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, y la del líder andaluza del partido, Rafael Moreno, el principal de los barones que respaldó a Sáenz de Santamaría. La solución, sin embargo, puede chocar con el rechazo de uno de los directamente implicados, Pablo Casado manifestaba ayer, horas antes de conocerse los resultados de las urnas, que "lo más democrático" es ir a una segunda vuelta para elegir al sucesor de Rajoy, y ello con independencia de que, como así ocurrió, el resultado fuera muy ajustado. En los quince días que restan hasta el congreso la de a integración puede ser tarea primordial de los responsables territoriales del partido, para evitar, entre otros posibles efectos indeseados, que los compromisarios enmienden la plana al voto de los militantes.

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