23 de agosto de 2018
23.08.2018
Prisiones

¿Qué es el segundo grado penitenciario?

Esta medida, que la obtienen la mayoría de los presos, se establece a los dos meses del ingreso en prisión de Urdangarin

23.08.2018 | 09:27
Existen tres tipos de grados penitenciarios.

Iñaki Urdangarin, condenado por el Tribunal Supremo a cinco años y diez meses por el caso Nóos, ha sido clasificado en segundo grado penitenciario, según han confirmado a EFE fuentes de Instituciones Penitenciarias.

Tal y como recoge el art. 72.1 de la LOGP, las penas privativas de libertad se ejecutan según el sistema de individualización científica separado en grados, el último de los cuales es el de libertad condicional, conforme determina el Código Penal. Esta clasificación en grados permitirá la individualización del tratamiento y la asignación del régimen penitenciario más adecuado para cada interno.

Existen tres regímenes penitenciarios, que se corresponden con cada uno de los grados de clasificación.

Régimen cerrado

Se aplica a los penados clasificados en primer grado por su peligrosidad o inadaptación a los otros regímenes, y a los preventivos en quienes concurran idénticas circunstancias. Las medidas de control y seguridad son las más restrictivas.

Régimen ordinario


Se aplica a los penados clasificados en segundo grado, a los penados sin clasificar y a los detenidos y presos.
En este tipo de régimen la seguridad, orden y disciplina tendrán su razón de ser y su límite en el logro de una convivencia ordenada. Los penados están obligados a realizar labores de mantenimiento en los establecimientos.

El centro organiza actividades básicas como trabajo y formación para los internos con horarios marcados (respetando diariamente ocho horas de descanso y dos para asuntos propios).

En el caso de los reclusos preventivos, los rasgos generales de su régimen de vida son muy similares a lo hasta ahora descrito, sin olvidar en ningún momento el principio de "presunción de inocencia" que ha de presidir su estancia en prisión.

Régimen abierto


El tercer grado se aplica a los internos o internas que, por sus circunstancias personales y penitenciarias, estén capacitados para llevar a cabo un régimen de vida en semilibertad.

Su objeto es potenciar las capacidades de inserción social positiva de los penados en tercer grado, realizando las tareas de apoyo y asesoramiento y la cooperación necesaria para favorecer su incorporación progresiva a la comunidad.

La ejecución del programa individualizado de tratamiento determinará el destino concreto del interno o interna, tomando en consideración, especialmente, las posibilidades de vinculación familiar y su posible repercusión sobre el residente. Además, existen dos tipos de salidas de las que pueden disfrutar las personas clasificadas en tercer grado, los permisos de salida ordinarios -hasta 48 días por año- y las salidas de fin de semana.

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