05 de septiembre de 2018
05.09.2018
La Opinión de A Coruña

Torra, a Sánchez: "No aceptaré ninguna sentencia que no sea la libre absolución"

El President pide a Sánchez un referéndum vinculante y se abre a ir al Congreso para hablar sobre Cataluña - Isabel Celaá: "Las sentencias hay que aceptarlas"

05.09.2018 | 01:50
Los abogados de Llarena, Hackim Boularbah (izquierda) y de Puigdemont, Gonzalo Boye (derecha).

La muy esperada conferencia del presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, sobre los próximos pasos a dar en el procés no deparó ayer más novedad que el "solemne llamamiento" al presidente del Gobierno español Pedro Sánchez de acordar un "referéndum vinculante y reconocido internacionalmente" para "renovar el mandato" del 1-O y la advertencia, también dirigida la jefe del Ejecutivo, de que no aceptará "ninguna sentencia" en el juicio a los rectores del procés que no sea la "libre absolución". Es más, Torra adelantó que en caso de que sean condenados, se pondrá "a disposición" del Parlament.

En su conferencia, titulada Nuestro momento, leída en un abarrotado Teatro Nacional de Cataluña -TNC-, el president arengó: "No nos resignamos a unas sentencias injustas que sólo traerían más dolor, más conflicto, más represión. Sobre humillaciones no se construirá nunca nada".

En el mismo tono, repitió uno de los argumentos preferidos del independentismo: "En ninguna democracia del mundo puede ser delito poner urnas". Por lo que -y aquí vino el aviso- "personalmente" él no acepta ni aceptará "ninguna sentencia que no sea la libre absolución".

Haciendo ver que es altamente improbable que haya condenas, "si se diese el caso de que la sentencia no fuese la libre absolución de los procesados", él estudiara "qué decisiones hay que tomar" y se pondrá "a disposición del pueblo de Cataluña, a través de sus representantes legítimos en el Parlament".

En el otro punto fuerte de su alocución, la reclamación de un referéndum de autodeterminación, el president quiso revestir de "solemnidad" su petición de una consulta "como las del Quebec y Escocia", es decir, pactada, para "renovar el mandato" del 1-O, "sin amenazas, sin violencia, sin miedo, sin guerra sucia".

Para conseguirlo, ofreció una "mano abierta" al Estado para encontrar "conjunta y bilateralmente" una solución al conflicto en Cataluña, que "no renunciará nunca a su derecho de autodeterminación". En castellano, detalló que esa mano la tiene "por si se quieren parar los abusos y las arbitrariedades, por si se quiere liberar a los presos políticos y aceptar el retorno de los exiliados, por si se quiere reconocer y hacer efectivo el derecho de autodeterminación de Cataluña".

El "punto de partida" para todo ello es el "referéndum del 1 de octubre" de 2017, la "gran movilización" del 3 de octubre y la "declaración política de independencia" del 27 de ese mes en el Parlament.

Aparte, el presidente catalán anunció la creación de un foro cívico y social, "agregando el máximo de gente", para "empezar la primera fase del camino hacia un proceso constituyente".

Torra propuso impulsar este otoño una "gran marcha por los derechos civiles, sociales y nacionales de Cataluña", inscrita bajo el lema libertad o libertad.

Esa marcha, que quiso distinguir de la de la Diada, la comparó con las "grandes luchas por la libertad" como la de Luther King. Una marcha que debe ser una "movilización amplia, diversa y multitudinaria" y que "empieza mañana -por hoy- y acaba el día de las sentencias contra los presos políticos, que solo podemos concebir como absolutorias".

La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, compareció en la Moncloa para pedir a Torra que dialogue con "todos los catalanes" y reivindicar la independencia de la justicia ante su aseveración de que no aceptará una sentencia condenatoria de los imputados por el procés: "Las sentencias de los jueces hay que aceptarlas".

Horas antes de la conferencia de Torra, la presidenta del Congreso de los Diputados Ana Pastor, invitó al president de la Generalitat a acudir al Congreso a explicar sus posicionamientos políticos, escuchar los de otros partidos y dialogar dentro de la legalidad de la Constitución.

El president está abierto a acudir a la Cámara baja, según contestó la portavoz del Govern de Cataluña, Elsa Artadi, pero, precisó, cuando se sepa "qué es lo que se quiere hacer".

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