22 de noviembre de 2018
22.11.2018

Pastor expulsa a Rufián del Congreso tras una dura bronca entre Borrell y ERC

El ministro acusa a Jordi Salvador (ERC) de haberle escupido - El último diputado expulsado fue Martínez Pujalte (PP) en 2006

22.11.2018 | 01:51
Arriba, Rufián pide el aplauso de la Cámara. Sobre estas líneas, Borrell hace una exclamación al paso del diputado de ERC Jordi Salvador.

La sesión de control de ayer en el Congreso iba a deparar un nuevo duelo entre Pedro Sánchez y Pablo Casado, pero el diputado de ERC Gabriel Rufián y el ministro de Exteriores, Josep Borrell, les robaron los papeles protagonistas. La presidenta de la Cámara baja, Ana Pastor, resolvió la monumental bronca entre ambos con la expulsión del republicano, la primera desde 2006, cuando Vicente Martínez Pujalte -PP- recibió el mismo castigo del entonces presidente del Congreso, el socialista Manuel Marín.

La cosa, sin embargo, no acabó ahí, pues Borrell denunció que cuando los parlamentarios republicanos pasaban ante su escaño -todos abandonaron el Hemiciclo para respaldar a Rufián-, uno de ellos, Jordi Salvador, le escupió, extremo que negaron taxativamente tanto el aludido como el portavoz de ERC Joan Tardà. La portavoz del PSOE en la Cámara, Adriana Lastra, que se sienta detrás de Borrell, reconoció haber visto a Salvador hacer el "ademán" de escupir. "Pero no he visto que escupía", añadió. En el mismo sentido se expresaron en privado otros altos cargos socialistas cuyos escaños están cerca del que ocupa Borrell.

El debate continuó fuera del Congreso. El titular de Exteriores citó a Cicerón, y en latín, en Twitter para preguntarse hasta cuándo "abusará" Rufián de la "paciencia" del Congreso y descalificando al republicano por el pobre nivel de su oratoria.

La trifulca de ayer, la más crispada que se haya visto en años en el Congreso, hizo pasar sus horas más tensas a Pastor. Visiblemente consternada, reprendió duramente a los diputados por valerse del insulto para responder al adversario y ordenó eliminar del diario de sesiones los términos "fascista" y "golpista", que Cs y ERC llevan días cruzándose a cuenta de los hechos de octubre de 2017 en Cataluña.

Una decisión con la que se mostró parcialmente en desacuerdo su partido, el Partido Popular, pues, al decir de la portavoz Dolors Montserrat, llamar golpistas a los independentistas catalanes es "decir la verdad", no insultar.

El debate lo habían iniciado Casado y Sánchez, cruzándose acusaciones por la frustrada renovación del Consejo General del Poder Judicial -CGPJ-. Pero los momentos más tensos no llegaron hasta que Rufián dirigió una pregunta a Borrell y le acusó de ser una "vergüenza". El canciller respondió reprochándole que sólo sea capaz de verter "serrín y estiércol", términos que después, en los pasillos de la Cámara, consideró una "descripción", no un insulto.

Los diputados del PSOE se levantaron para aplaudir a Borrell, pero el republicano le llamó "fascista" y "ministro más indigno de la democracia", por sus vínculos con Sociedad Civil Catalana, organización que tachó de "extrema derecha".

Y como durante el turno de palabra de Borrell, Rufián no dejaba de hablar a gritos y gesticular, puesto en pie, desde su escaño, Pastor terminó por expulsarle. Luego se extendió en su reprimenda revelando que a ella la llaman "institutriz" en el Hemiciclo, lo que juzga "machista".

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