09 de diciembre de 2018
09.12.2018

Liquidar la Constitución, mal negocio

09.12.2018 | 01:18
Liquidar la Constitución, mal negocio

Ningún nieto tiene derecho a deshacer el abrazo de perdón que se dieron nuestros padres en la Transición", sentencia Adolfo Suárez, hijo del presidente que pilotó aquella admirable obra de ingeniería política. Gran frase. En plena resaca de elecciones andaluzas, celebrar 40 años de Constitución democrática ha permitido, con todo, vislumbrar un rebrote de sensatez en el escenario político. Resurge el constitucionalismo, capaz de aparcar diferencias políticas al menos por un día. Leve esperanza. En las Cortes, presencia de todos los grupos parlamentarios, a excepción de los vascos y de los independentistas catalanes. Podemos no aplaudió al Rey, y menos al Rey emérito, pero lo recibió de pie en silencio respetuoso. Suficiente. Declaraciones más pasadas después de Pablo Iglesias y del enterrador de Izquierda Unida, Alberto Garzón, que acaso motivaron el silencio de Íñigo Errejón que iba a hablar pero calló. Errejón ya había dicho, corrigiendo a sus jefes, "que no hay 400.000 andaluces fascistas aunque votaran a Vox, sino que convienen menos aspavientos, más humildad y escuchar los problemas de los ciudadanos".

Curioso que Iglesias y Garzón no hablen de los 300.000 votos andaluces que han perdido. Palabras, silencios y ausencias en las Cortes. Dentro y fuera, debate sobre la irrupción de los ultraderechistas de Vox que dicen aceptar la Carta Magna, acaso como salvoconducto para destruirla mejor (supresión de las autonomías, de la ley de Violencia de Género y cualquier avance en libertades). Entre tanto, en la calles de Girona o de Terrassa, violencia de los CDR (comités de defensa de república, que anima el president Torra) con graves enfrentamientos con la policía de los Mossos, que sufrió numerosos heridos y profundas divisiones internas. Lean las refriegas en Twitter entre las cuentas de Mossos por la República Catalana y la Unió de Mossos per la Constitució para comprobar la profundidad del cisma. Torra lo resuelve, al parecer, depurando a sus mandos porque en el guión que tiene en la cabeza no caben contemplaciones. Su plan es el choque frontal que debe culminar con el juicio a los políticos presos. El president confesó en privado a un periodista amigo suyo que se está preparando para entrar también él en prisión. De momento, su Gobierno apoya la convocatoria de huelga general y movilizaciones el 21 de diciembre, cuando Pedro Sánchez se reúna con su Consejo de Ministros en Barcelona. Recordar de forma tan gráfica que Cataluña es España sienta fatal.

En Andalucía, mientras, más que al inevitable cambio en la Junta, asistimos a la caída del Régimen que la gobernó durante casi 40 años. Búsqueda de culpables sobre el retroceso electoral socialista: supuesto rechazo a Susana Díaz, o a decisiones de Pedro Sánchez, a la política de diálogo con Cataluña, a las tendencias populistas al alza en Europa animadas por Steve Bannon, que asesoró a Trump y ahora a Salvini en Italia y a Abascal, el líder de Vox, en España, etc. Los analistas, sin embargo, no se refieren apenas a la tremenda abstención registrada en bastiones socialistas tradicionales, como Sevilla, Jaén, Cádiz y otros. Nos recordó la salida del poder de Felipe González en 1993. Había ganado cuatro veces consecutivas, llevaba 13 años en el poder y los escándalos del GAL, las corruptelas de Luis Roldán y otros gerifaltes de aquel régimen corroían su imagen. En aquellas circunstancias, unos 200.000 fieles electores socialistas decidieron sabiamente abstenerse y dejar caer a Felipe, que probablemente lo agradeció. El objetivo era permitir la alternancia para no quedar después veinte años fuera del poder, si aquello se alargaba. No culpen a Susana Díaz, como han pretendido incluso en su casa. Ella no llevaba 37 años mandando, ni estaba cuando el despilfarro de los ERE, o los desmanes de algunos de los suyos. Advertimos unas crónicas atrás del Riesgo de seísmo político en Andalucía y golpeó con virulencia ¿O acaso pretendían gobernar indefinidamente?

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