El número de migrantes llegados en patera a las costas españolas hasta el pasado viernes alcanza los 56.480, según datos recopilados por la Organización Internacional de las Migraciones (OIM). A ellos hay que sumarles las 769 personas que se dejaron la vida en el empeño. La cifra sólo incluye aquellos migrantes de cuya llegada se tiene constancia oficial, por lo que los datos reales sin duda la superan.

Esas 56.480 personas igualan a las 56.243 que llegaron por el mismo medio a las costas españolas entre 2010 y 2017, esto es en los ocho años anteriores al actual, y superan con amplitud el récord anterior, las 39.180 personas arribadas en 2006, el año en el que una oleada de cayucos provenientes de Mauritania rompió sobre Canarias. La diferencia entre los totales de 2018 y 2006 es de 17.300 personas.

La evolución de llegadas en patera en los últimos años ha sido la siguiente: 3.632 en 2010; 5.441 en 2011; 3.804 en 2012; 3.237 en 2013; 4.552 en 2014; 5.312 en 2015; 8.162 en 2016; y 22.103 en 2017. En cuanto a las víctimas mortales de los intentos de cruzar el Mediterráneo, los 769 fallecimientos de 2018 son el triple que los 224 de 2017 y treinta veces más que los 24 de 2014. En los ejercicios posteriores a ese último, la progresión de muertes ha sido continua: 102 en 2015, 128 en 2016 y 224 en 2017.

Según los datos ofrecidos por la OIM, de los que ayer se hizo eco Europa Press, al menos 2.242 personas han perdido la vida en 2018 al intentar la llegada a Europa a través de todo el conjunto de rutas del Mediterráneo. La central, que enlaza Libia con Italia, ha sido la que mayor número de muertes ha concentrado, con al menos 1.306 personas.

Sin embargo, la ruta migratoria hacia España ha sido la más activa este año, ya que congrega más de la mitad de todas entradas irregulares a través de las fronteras en Europa en 2018, según la agencia de fronteras de la Unión Europea (FRONTEX). Los nacionales de Marruecos, Guinea y Malí han representado el mayor número de migrantes que cruzaron esta ruta en 2018. Según datos de ACNUR a fecha 23 de diciembre, el 21% de los que han entrado de manera irregular en España es de Marruecos; el 20,8% de Guinea; y el 16,1 de Malí.

Este protagonismo de la ruta española es debido, por un lado, al decaimiento de la ruta balcánica (desde Turquía a través de las islas griegas, aunque creció un 30% este año) y, por otro, al bloqueo impuesto desde el pasado junio en los puertos italianos por el Gobierno populista de la Liga y el M5S, que ha reducido las llegadas a Italia en un 80% respecto a 2017. Por otro lado, la ruta terrestre hacia España -que contabiliza las llegadas a través del salto del vallado de Ceuta y Melilla pero también en los dobles fondos de vehículos y otras fórmulas- ha experimentado un aumento del 8,5% en 2018. De acuerdo a los datos de Interior, han entrado 6.505 personas por esta vía, mientras que el año pasado a fecha 16 de diciembre lo hicieron 5.995 personas. Se han producido al menos 4.500 entradas terrestres por Melilla, lo que supone un aumento de alrededor del 15% con respecto al año pasado; mientras las realizadas a través de Ceuta han disminuido entorno al 5%, al contabilizarse entorno a 1.900.