El senador y expresidente de Asturias, Vicente Álvarez Areces, una figura clave del socialismo y de la política del Principado, donde fue presidente durante tres legislaturas, falleció en la madrugada de ayer, a los 75 años, de forma repentina en su domicilio de Gijón, ciudad que también gobernó durante doce años.

La muerte le sobrevino a consecuencia de un derrame cerebral que no pudo superar a pesar de las maniobras de reanimación que le practicaron los servicios médicos de emergencia que se desplazaron hasta su domicilio alertados por su mujer, Soledad Álvarez Saavedra.

Políticos y autoridades de distinto signo político se acercaron a lo largo del día al tanatorio gijonés, en un primer momento, y a la Junta General del Principado, donde quedó instalada la capilla ardiente, que hoy será trasladada al Ayuntamiento de Gijón, donde el domingo recibirá un homenaje.

Todos coincidieron en destacar la enorme capacidad de trabajo de Areces, sus fuertes convicciones democráticas y una vocación política que le llevó a trabajar con entusiasmo por Asturias y por Gijón, una ciudad que transformó desde la Alcaldía en los años duros de la reconversión industrial.

Areces se distinguió en la lucha contra el régimen franquista desde el PCE; fue uno de los líderes de la revuelta estudiantil en Santiago en Mayo del 68, y fue encarcelado en en la antigua prisión de A Coruña por su activismo político. Areces llegó a la Alcaldía de Gijón en 1987 y permaneció al frente de los designios de la ciudad hasta 1999, año en el que asumió la presidencia del Principado, que mantuvo hasta 2011.

Padre de dos hijos fruto de sus dos matrimonios, y con una nieta, Areces tampoco abandonó entonces la vida activa y, tras su retirada del Ejecutivo asturiano continuó su actividad como senador durante las tres últimas legislaturas.

En esos últimos días, Areces tuvo que comparecer también ante una comisión de investigación parlamentaria sobre fondos de formación, donde se enfrentó con contundencia a las acusaciones de Podemos tras "abroncar" irónicamente a los diputados en los pasillos de la Cámara asturiana por llegar "más tarde" que él a la cita.