14 de febrero de 2019
14.02.2019
La causa contra el soberanismo Vista oral

Junqueras tiene mucho que hacer desde que siente que ha perdido el juicio

La acusación y el desmontaje de las defensas que realizó el fiscal Zaragoza no merecieron la atención de quien es el máximo acusado en la sala

14.02.2019 | 01:13
Andreu Van den Eyde, el abogado defensor de Oriol Junqueras, a su llegada al Supremo.

En el proceso del procés Vox pide para Oriol Junqueras 74 años; la Fiscalía, 25 y la Abogacía del Estado, 12, pero el exvicepresidente del gobierno que convocó el referéndum independentista se pasó la mañana de la sesión de ayer leyendo papeles como si no fuera con él.

Está encarcelado desde hace 468 días, no ve crecer a sus dos hijos de 7 y 3 años y su mujer lleva de baja médica casi tanto como él de cárcel, pero tiene más tarea que atender la lectura sumaria de Javier Zaragoza -de luto fiscal delante de una cordillera de folios- acusando y desmontando la defensa, con la vista cansada y la mirada saltando hacia los lados cuando hablaba de leyes y de frente cuando mencionaba delitos.

O Junqueras ya había despachado lo que leía o le atrajo la voz arzobispal con reverberación catedralicia del fiscal Fidel Cadena, al que atendió algo más. Dos veces -catalán soberanista y católico procesionante- alzó la cabeza y desatendió los papeles que, como un misal, reposaban en su regazo. Oculta la tonsura, su postura dejó de pedir un buen sillón frailero y se acomodó a la silla funcional del llamado banquillo.

Junqueras ha ganado toda la presencia en la sala. Era vicepresidente del Govern el día de autos en fuga de su president Puigdemont. El que no fue a Waterloo ganó el banquillo. Como todos los independentistas y la portada de El Jueves da el juicio por perdido y, quizá por eso, separa la vista de la vista oral y hace otras cosas mientras le juzgan.

No es una persona que tenga prisa. Se casó cuarentón y el 11 de abril cumplirá 50 años. Asegura que a los 8 años -la edad de la razón y de las creencias (primera comunión)- se hizo independentista, pero no entró en la política hasta los 34, como concejal independiente dentro de ERC.

Contra el independentismo en fuga hacia delante de Carles Puigdemont, Junqueras no acepta la independencia de Cataluña con el porcentaje de apoyo actual y calcula que faltan años para lograrla.

Sobrevive su presente carcelario con su futuro político. Desde Estremera encabezó la lista al Parlament y sacó 34 diputados y desde Estremera quiere salir eurodiputado, aunque no salga de Estremera. En su estancia en la cárcel de Lledoners, a 48 minutos de casa, cargaba de deberes a las visitas políticas. Confía en el beneficio del currículum penal.

Su rival, y sin embargo indepe, también: Puigdemont, que no para en casa, ha dicho que su estancia en Waterloo es como un arresto domiciliario. Hay que tener mucha cara para comparar un decir con una prisión comunicada y sin fianza.

El preso sin prisa se dice preparado para una prisión larga con una reclusión estoica porque no pedirá el indulto. Conoce la utilidad del martirologio. De momento, quizá confundido al ver su cara hecha en chapas como del Che, se comparó con Martin Luther King. Ayer le tocó leer. Hoy hablará.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook