27 de febrero de 2019
27.02.2019
La causa contra el soberanismo Séptima jornada

Cuixart se escuda en la "desobediencia civil" y achaca la violencia a la Policía

El presidente de Òmnium Cultural reniega de sus declaraciones ante el juez Llarena: "Las condicionó mi voluntad de salir de prisión al precio que fuera"

27.02.2019 | 00:40
Cuixart, ayer, durante el interrogatorio del fiscal Moreno.

Jordi Cuixart se escudó ayer en la "desobediencia civil" de Gandhi y Luther King para presentar el referéndum del 1-O como "un ejercicio de protesta" del que "tendríamos que estar orgullosos todos los ciudadanos de España". Fue el acto "más grande de desobediencia civil que ha habido en Europa" y un "ejercicio de dignidad colectiva", proclamó el acusado, presidente de Òmnium Cultural, en la séptima jornada del juicio del procés. Y la única violencia vista ese día, "desproporcionada", fue la de la Policía y la Guardia Civil.

De la misma forma, Cuixart justificó la multitudinaria concentración ante la Consejería de Economía del 20 de septiembre de 2017 -clave para sostener el delito de rebelión por el que la Fiscalía le pide 17 años- como una protesta "espontánea", "sin violencia, pero con mucha determinación", para contestar "sin crispación, pero con un enfado y un descontento muy grandes", al "asedio" y el "asalto" al autogobierno catalán que, a su parecer, supuso el registro judicial de esta y otras sedes del Govern.

Asedio es justo la palabra que la Fiscalía emplea para explicar por qué la comitiva judicial que realizaba el registro no abandonó la sede de Economía hasta la desconvocatoria de la concentración. Cuixart fue preguntado ayer, como el pasado jueves lo fue Jordi Sànchez -que presidía la ANC- por los motivos que le movieron a no desconvocar la protesta hasta la noche. No lo hizo porque quería que tuviera "mucho éxito" y porque él y Sànchez se habían "comprometido a que durara hasta la medianoche". No obstante, alegó que ambos empezaron los "preparativos" a las 22.30. Pero ante la insistencia del fiscal Jaime Moreno, preguntó: "¿Si no hay violencia, que no la hubo, qué me obligaba a mí a desconvocar la convocatoria antes de lo previsto?". Para el presidente de Òmnium -que lleva en prisión desde el 16 de octubre de 2017-, lo ocurrido el 1-O fue un acto "de protesta" con que el soberanismo mostró "su disconformidad" con la anulación de la votación por el Tribunal Constitucional -TC-. Y, lo mismo que Sànchez, recalcó: "Nunca, nunca, nunca, nunca entenderemos la violencia como un elemento para comunicarnos con el Estado". Cuixart fue ayer el primero de los 12 acusados que renegó de sus declaraciones ante el juez Llarena. Lo que depuso en la fase de instrucción estuvo "vinculado a una voluntad de salir de prisión al precio que fuera", dado el "impacto emocional muy grande" que le causó verse como "un preso político", que es como se presentó ante el tribunal al inicio del largo interrogatorio. "Un preso político, no un político preso. Yo y Jordi Sànchez entramos en prisión por ser activistas sociales", denunció.

Ahora, su "prioridad es la absolución y la resolución del conflicto político entre Cataluña y España" valiéndose de la resistencia pacífica y la desobediencia civil, a las que apeló una y otra vez, para coronar su arenga diciendo que el Estado de derecho "no está por encima de la democracia". Cuixart no descendió a "ponderar" entre ley y "principio democrático", como han hecho quienes le precedieron: "Ante el dilema sobre el cumplimiento de una suspensión por parte del TC y el ejercicio de los derechos fundamentales, decidimos ejercer los derechos fundamentales...".

El acusado se las tuvo duras con Moreno y el presidente del tribunal Manuel Marchena, le llamó al orden dos veces por sus interjecciones -varios "hostia" y " collons" -. l momento más tenso sobrevino cuando el fiscal le estaba interrogando sobre los incidentes en la escuela Ramón Llull de Barcelona el 1-O. "¿Sabe que hubo 7 policías lesionados?", le atacó el fiscal. "Sé que hay 17 policías imputados por violencia", contestó Cuixart. "¿Y lo que sucedió es un acto violento?", le replicó Moreno. "Por parte de la Policía, sí; por parte de los manifestantes fue un ejercicio de derechos fundamentales en toda regla".

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