28 de febrero de 2019
28.02.2019
La Opinión de A Coruña
La causa contra el soberanismo Octava jornada

Rajoy: "Mi propuesta de diálogo al Govern fue dejar de vulnerar la Constitución"

El expresidente y Sáenz de Santamaría avalan el relato de violencia que sostienen la acusación de rebelión porque hubo "acoso" y "excepcionalidad"

28.02.2019 | 01:26

Mariano Rajoy recurrió ayer a su conocida sorna para esquivar una pregunta que ponía en tela de juicio su talante dialogante. Fue cuando, en la octava jornada del juicio del procés, la primera de testificales, el abogado Francesc Homs, que coordina la defensa de los acusados Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull, le preguntó por las "propuestas de diálogo" que hizo al Govern hasta 2017. Rajoy no se cortó: "La propuesta más importante que hice es que se dejara de vulnerar la Constitución". A lo que añadió: "Me gusta pactar, dialogar, pero me gustan las reglas del juego, que son fundamentales para la estabilidad y la convivencia".

Rajoy y quien fuera su segunda de a bordo, Soraya Sáenz de Santamaría, avalaron el relato de violencia con que la Fiscalía sostiene la acusación de rebelión contra 9 de los 12 procesados. Sin embargo, aunque coincidentes en gran parte, los testimonios del expresidente del Gobierno y la exvicepresidenta difirieron en el tono y en el vocabulario. Así, mientras el primero admitió el desagrado que le provocan las imágenes de las cargas policiales contra los votantes del 1-O -"las lamento muchísimo, no me gustan, ni estas ni otras", concedió, refiriéndose también a los policías lesionados-, la segunda se limitó a afirmar que "si no se hubiese convocado a la gente para actuar como murallas e impedir a quienes estaban mandatados judicialmente para impedir el referéndum, a lo mejor alguna de las imágenes no se hubiese producido". Sáenz de Santamaría llegó incluso a reprender a un abogado defensor por emplear la expresión "actuaciones policiales". Para ella se trató de "actuaciones judiciales o actuaciones policiales bajo mandado judicial".

En su testifical, Rajoy también hizo la misma salvedad valiéndose del condicional, tras visionar un vídeo solicitado por la defensa de Jordi Cuixart: "Si no se hubiese llamado a la gente a un referéndum ilegal, no habríamos tenido que ver las lesiones que sufrieron algunos ciudadanos y algunos miembros" de la Policía y la Guardia Civil. Pero, ante la insistencia de las defensas, terminó lamentando las cargas.

En todo lo demás, el examen del testigo no deparó sorpresas. Dejó claro que los soberanistas "eran plenamente conscientes, desde el primer día que me reuní con Mas, que yo no iba a autorizar un referéndum para liquidar la soberanía nacional y saltarme la ley: no ha habido ningún acuerdo, ni siquiera conversaciones, para llegar a un acuerdo sobre la celebración de un referéndum".

En esta línea, evitó incluso aclarar si habló en persona o por teléfono con el lendakari Íñigo Urkullu, que, en todo caso, no fue "un mediador". Y dijo por qué: "No ha habido ningún mediador porque mis posiciones estaban claras y las de los otros también".

Como Santamaría, el exlíder del Partido Popular -PP- se desligó del operativo policial del 1-O. Y, al igual que ella, afirmó desconocer por qué las cargas policiales cesaron por la tarde. Sus relatos coincidieron en presentar a Cataluña inmersa en una "situación de excepcionalidad" que justificaba el envío de 6.000 agentes de refuerzo. Rajoy denunció el "acoso" a agentes, jueces y alcaldes, pero sin usar nunca la palabra "violencia".

Sí la empleó la exvicepresidenta. "Se producían aglomeraciones, en algunos casos con imágenes de naturaleza violenta. Hubo un acoso masivo, generalizado y sistemático a alcaldes que recibían amenazas y coacciones", relató, segura. Pero después se vio en aprietos dos veces. Primero, cuando el abogado Javier Melero la interrogó sobre el operativo del 1-O y criticó su "renuencia" a aclarar si los agentes de refuerzo fueron a "sustituir" a los Mossos d' Esquadra porque había una "quiebra de confianza en el mecanismo de coordinación" del operativo.

Y, después, cuando la defensa de Carme Forcadell le recordó que la Declaración Unilateral de Independencia -DUI- no se publicó en el Boletín de la Generalitat, por lo que, según le había apuntado Santamaría a Melero poco antes, no tenía efectos jurídicos. La testigo había justificado la aplicación del 155 porque la DUI no fue "meramente simbólica".

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