Juan Ignacio Zoido repartió ayer culpas a diestro y siniestro sin asumir ninguna. Los interrogatorios de las defensas -especialmente el de Javier Melero, el abogado de Joaquim Forn- pusieron en apuros al exministro de Interior, que a menudo tuvo que valerse de evasivas para sortear las preguntas de los letrados.

Pero, en resumen, Zoido hizo tres cosas. Traspasó a sus subordinados toda la responsabilidad por el operativo del 1 de octubre, culpando de paso a la Generalitat de Cataluña de lo ocurrido en la jornada de votación por "alentar" a participar en ella.

"Resistencia organizada"

Reiteró que la actitud de la Policía y la Guardia Civil el día del referéndum fue "proporcionada" y que, en todo caso, fueron los votantes los que protagonizaron "actuaciones violentas" contra los agentes, que se encontraron con una "resistencia organizada" para impedir el cierre de los colegios electorales en cumplimiento de la orden de la magistrada Mercedes Armas del Tribunal Superior de Cataluña.

La aportación de los Mossos

Pero, además, Zoido culpó a los Mossos d'Esquadra del fracaso del operativo porque su aportación de fuerzas fue "totalmente insuficiente" y no cumplieron lo acordado en las reuniones de coordinación. Y ello pese a que los Mossos cerraron muchos más centros de votación que la Policía y la Guardia Civil.

"No había en ningún sitio Mossos que pudieran tomar un relevo porque no se vieron ese día unidades de intervención de los Mossos, o no los vieron", se quejó Zoido al relatar a la Sala que en algunos colegios Policía y Guardia Civil "tuvieron que retirarse sin intervenir" por la "presencia masiva" de votantes.