El exnúmero dos de Interior José Antonio Nieto fue sometido ayer al más largo interrogatorio a un testigo en el juicio del procés -casi 4 horas-. Pero en vez de contestar con evasivas y desviar el tiro, como hizo el jueves su antiguo jefe el exministro Juan Ignacio Zoido, Nieto se presentó como la persona que dio la orden de poner en marcha el operativo de seguridad del 1-O y protagonizó una declaración ordenada, detallada, sin esquivar preguntas y con dos argumentos: los Mossos son los responsables de que el referéndum se celebrara y la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil fue "ejemplar", porque emplearon "la mínima fuerza imprescindible", si bien, en ocasiones, de forma "llamativa", tuvo que reconocer.

"Si hubiéramos priorizado la eficacia de las acciones por encima de cualquier otro objetivo, se podría haber llegado al cien por ciento de eficacia en cada colegio con mayor empleo de la fuerza", razonó. En su lugar, se prefirió velar por la "seguridad de los agentes y su entorno", aclaró el testigo, para justificar el repliegue vespertino de las fuerzas policiales.

Pero por dos veces, a preguntas del fiscal y de una defensa, negó haber dado orden de que las intervenciones cesaran, hecho que el soberanismo relaciona con la viralidad alcanzada por las imágenes de las cargas matinales. "¿Hubo orden política de retirarse?", preguntó el fiscal. "En absoluto", contestó Nieto. "Se hicieron las -intervenciones- previstas y las que se pudo", admitió. Y "el final" de la actuación policial fue fruto del cansancio de los agentes: "Habían tenido una jornada muy larga, con mucha intensidad, no se podía exigir que se prolongara por más tiempo".

Y es que, según Nieto, el 1-O "se dio el peor escenario, los Mossos no actuaron y hubo un nivel de resistencia mayor" del esperado en los colegios". "No era un problema de personas que fuesen a votar, sino de personas con el objetivo añadido de impedir que la Policía o la Guardia Civil pudieran hacer su trabajo".

Y para hacerlo, es decir, para cumplir el mandato de la justicia de impedir la consulta, denunció el testigo, no hubo ayuda de los Mossos. Según su versión, el cuerpo policial autonómico decidió que era más importante preservar "la normal convivencia ciudadana", como la juez Armas del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña pedía en su auto, aunque no en la parte dispositiva, que, según Nieto, es la que Policía y Guardia Civil recibieron. "Si los Mossos d'Esquadra, de forma clara y evidente, hubieran manifestado su voluntad de cumplir el mandato judicial, el referéndum no se hubiese celebrado, estoy convencido de que se habría desconvocado". Pero "no hubo el más mínimo interés" en que así fuera. Como no lo habían tenido antes "en coordinarse" con los otros dos cuerpos. La "alineación" con el Govern del entonces mayor de los Mossos Josep Lluís Trapero, era "total".

Nieto relató al tribunal que dio la orden de activar el dispositivo "sabiendo que lo haríamos solos". Los Mossos aportaron efectivos "insuficientes, ineficaces e inoperativos". Y si acaso, su objetivo era "dar apariencia de normalidad a algo que no lo era, porque había sido prohibido por el Tribunal Constitucional".

Nieto relató que la declinante confianza de Interior en los Mossos tocó "mínimos" tras la Junta de Seguridad del 28 de septiembre. El testigo describió la junta como "surrealista": "Estábamos en una mesa hablando sobre cómo evitar el 1 de octubre con quienes habían convocado el 1 de octubre". Allí, reveló, el Gobierno ofreció votar de forma simbólica "en las plazas". Pero "no hubo el más mínimo gesto de diálogo. Llegaron con una idea y se fueron con la misma".