07 de marzo de 2019
07.03.2019
La Opinión de A Coruña
La causa contra el soberanismo Duodécima jornada

"Tuve miedo", alega la secretaria judicial atrapada en el cerco del 20-S a Economía

Montserrat del Toro relata su odisea para salir del edificio, tras rechazar tres ofertas "inadmisibles" y pensar incluso en solicitar un helicóptero

07.03.2019 | 01:08
El práctico del puerto de Palamós, durante su declaración ante el Supremo.

"Preocupación tuve todo el día; miedo, desde las nueve y media de la noche, cuando vi lo que había fuera". Lo que había fuera era "un mar de gente". Y Montserrat del Toro, la secretaria judicial que dirigió el registro en el Departamento de Economía el 20 de septiembre de 2017, lo vio cuando subió a la azotea y tomó unas fotos para "incorporarlas al informe" que pensaba elaborar al día siguiente para recoger todas "las incidencias" de la jornada.

Del Toro tomó esas imágenes con los registros de los cuatro despachos que habilitaba el auto del juez ya "terminados". Pero aún tardó dos horas y media en salir del edificio. Cuando finalmente pudo hacerlo, acompañada por ocho agentes de los Mossos d'Esquadra vestidos de paisano, no fue por la puerta, sino por la azotea que, a la altura de la segunda planta de la sede del departamento, comunica con el edificio colindante, el teatro Coliseum.

"Aprovechando el final de una función, saldríamos entre el público", relató ayer ante el tribunal que juzga el procés, en una declaración que proporcionó una visión, hasta ahora inédita, desde dentro, de los efectos de la multitudinaria concentración de protesta ante la Consejería, que la Fiscalía reputa de "asedio" y "asalto" y de la que se vale, como prueba de cargo, para acusar de rebelión a 9 de los 12 encausados.

Después de saltar un "murete" de un metro para pasar de la azotea de Economía a la del Coliseum, la secretaria judicial fue conducida a los camerinos "por unas escaleras muy estrechas". Allí aún hubo de esperar "media hora" más porque el gerente -que, en principio, había accedido a facilitar su salida por el teatro--se había echado atrás. Los agentes le convencieron.

Pasada la medianoche, con el teatro vacío, porque la función ya había acabado, la secretaria judicial franqueó las puertas del Coliseum. "Corrimos hacia la derecha hasta el primer coche no logotipado, oculto detrás de unas furgonas que sí estaban logotipadas". Y una vez en el coche, llamó al juez Juan Antonio Ramírez Sunyer, fallecido el pasado mes de noviembre, para decirle que había logrado su objetivo.

La salida por el teatro era la cuarta opción que se le daba a Del Toro para abandonar Economía. Y fue fruto de una gestión del juez con el entonces mayor de los Mossos Josep Lluís Trapero.

Opciones de salida

A Ramírez Sunyer, la secretaria le había dicho por teléfono a las 22:45, cuando por fin recuperó la cobertura en su móvil: "Me tienes que sacar de aquí, no podemos salir por la puerta principal, no hay salida". Ramírez Sunyer le dio media hora a Trapero para encontrar una solución.

La testigo había pensado en la posibilidad de pedir un helicóptero, pero cuando subió a la azotea, pasadas las nueve, y vio que estaba "llena de antenas y cables", se dio cuenta de que era inviable. Sin embargo, ante "aquel tumulto de gente, que no se podía transitar por la calle, pensé que solo quedaba por aire", se disculpó.

Las otras tres opciones que se le dieron -todas a través del teniente de la Guardia Civil al cargo de la investigación, su interlocutor con los acusados Jordi Sànchez y Jordi Cuixart y con la intendente de los Mossos Teresa Laplana, que por la mañana no había juzgado necesario adoptar medidas de seguridad- le parecieron "inadmisibles".

Todas pasaban por salir por la puerta principal, que era lo que ella quería -salir "de la misma forma que entré", como "comisión judicial" -, pero las condiciones que le ofrecían no eran "seguras" y "no garantizaban la custodia de los efectos intervenidos" en los registros.

Dos de las alternativas incluían "pasillos" -de voluntarios de la ANC o de la brigada móvil de los Mossos d'Esquadra-, pero en la otra "tenía que cruzar por mitad" de los concentrados, acompañada de dos agentes, "hasta donde no hubiera gente".

Del Toro pidió que su imagen no fuera mostrada en la retransmisión del juicio, a lo que solo se opuso el abogado de Oriol Junqueras, Andreu Van den Eynde. Jordi Pina no tuvo inconveniente, siempre que no se diera como justificación que "vive en Barcelona", como había dicho el fiscal.

Van den Eynde intentó desacreditar a la testigo preguntándole por su supuesta vinculación con la ultraderechista Unión Nacional Española.

Pero Xavier Melero, el abogado que hasta ahora ha protagonizado los interrogatorios más concienzudos, no hizo preguntas.

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