28 de marzo de 2019
28.03.2019
La causa contra el soberanismo | | Jornada 23

Los Mossos avalan el relato de violencia

Los dos primeros agentes catalanes citados por la Fiscalía y un cabo de la Guardia Civil relatan el 20-S en Sabadell

28.03.2019 | 00:30
Bernhard Felix von Grünberg y su traductor en el Supremo.

–Si le cuento cómo salí...

–Cuente, cuente, que para eso está aquí.

Un nuevo escenario para sostener el relato de violencia de la Fiscalía se abrió ayer en el juicio del procés: el cerco a los guardias civiles, asistidos por los Mossos d'Esquadra, que registraron el domicilio de Joan Ignasi Elena, en Sabadell, y que le detuvieron, en una de las fechas clave del período insurreccional: el 20 de septiembre de 2017.

El escenario lo empezó a dibujar, con trazo firme y riqueza de detalles, un cabo primero de la Guardia Civil, que narró los hechos con voz tonante y llaneza de hombre curtido en la lucha contra el malhechor. Lo completaron después dos agentes de los Mossos, los primeros citados como testigos por la acusación en apoyo de su tesis.

El aporte novedoso de la sesión llegó con los testimonios de los dos policías catalanes, cuya imagen no fue, como acostumbra a decir el juez Marchena, publicada, pero sí publicitada. Y no se tentaron la ropa: tanto el primero, un inspector, como el segundo, un agente de la unidad de seguridad de Sabadell, apuntalaron sin matices la versión de lo ocurrido que había ofrecido poco antes el guardia civil.

"La crispación era exagerada", inició el cabo primero su relato. "Decían ser gente de paz, pero empujaban. Ni 15 GRS „antidisturbios„ podían con ellos", describió a los concentrados ante el domicilio de Elena, entonces asesor en el gabinete de la exconsejera de Gobernación, y ahora acusada, Meritxell Borrás.

"Al detenido, si no lo evacuamos, la multitud le pega, cómo estaban los ánimos", prosiguió el testigo. En ese ambiente, al guardia civil no le quedó otra que hablar con su superior para que pidiera ayuda a los Mossos. "Actuaron muy bien, se la jugaron, contuvieron a la masa", los elogió el cabo. "Ese día su cooperación fue perfecta, pero temí por ellos".

–¿Y cómo lograron salir del domicilio del detenido? „preguntó el fiscal Javier Zaragoza„.

–Todavía me da? Nos quitamos los chalecos para que no nos vieran y nos escondimos en el garaje. Era dantesco: los cuatro guardias, la secretaria judicial, las evidencias legales, el detenido, todos allí. (Los Mossos) nos dijeron: salir corriendo, que os comen, salimos corriendo...

Y dos de los agentes catalanes que resultaron heridos en el lance „un total de cinco„ corroboraron, punto por punto, el relato del cabo primero, que, tirando de ironía, había descrito la llegada de los Mossos: "Cuando llegaron, „los concentrados„ les dijeron: 'Vosotros sois nuestra policía'. Pero cuando actuaron ya no era su policía".

Había "tensión y agresividad contra la Policía", reconoció el inspector de los Mossos que declaró el primero. A punto de finalizar la intervención, "la masa nos acometió y, en el forcejeo, nos pisotearon, perdimos el equilibrio, y unos cuantos caímos y nos hicimos daño". Hubo "un poco de todo": insultos „" feixistas", " botiflers".., "patadas" y "otras agresiones". Según el otro agente catalán que testificó, hasta una arremetida con un casco de moto. "Una actitud muy agresiva y violenta", resumió.

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