El periodista Alberto Pozas, exdirector de la revista Interviú y que dimitió el jueves pasado como director general de Información Nacional de Moncloa, fue imputado ayer por el juez que instruye el denominado caso Villarejo. Pozas, primer informador que es investigado en este sumario, quedó imputado en la pieza separada número 10, en la que se indaga sobre los datos extraídos del móvil de una asesora de Podemos que tenía en su poder el excomisario, en prisión.

La imputación de Pozas se produjo el mismo día en que se conoció que Podemos denunció el pasado mes de octubre que la cámara de vigilancia del chalé de Pablo Iglesias en Galapagar (Madrid), situada en el exterior de la vivienda, había sido pirateada, y que las imágenes circulaban por Internet a través de una web que emitía en directo.

El secretario de Organización del partido Pablo Echenique, considera este hecho "de extrema gravedad" y asegura que "tiene que ver con el mandato" del ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska. Pero el titular de Interior alega que "la Guardia Civil llevó a cabo una investigación tras la denuncia de Iglesias" y añadió: "Hemos llegado hasta donde hemos podido llegar". La explicación no satisfizo a Iglesias, que anunció que si llega a formar parte del próximo Ejecutivo, creará una unidad especial de la Policía para investigar y desmantelar lo que denomina como "cloacas del Estado".

Pozas había sido citado ayer para declarar como testigo, condición que el juez cambió por la de investigado por un presunto delito de revelación de secretos, informaron fuentes jurídicas. En su comparecencia como testigo, de unos 45 minutos, Pozas admitió que fue él, cuando era director de Interviú, quien facilitó a Villarejo un pendrive con copia de los datos del teléfono de una asesora de Podemos, que habían recibido en la redacción y que no pensaban publicar, dijeron las fuentes consultadas.

Pozas ratifica así la versión que dio el propio Villarejo cuando declaró como investigado por esta causa. Según el excomisario, los datos habían llegado a la redacción de la revista, pero Pozas consideró que su contenido no era publicable y, por eso, se lo dio a Villarejo.

Con el contenido del pendrive, Villarejo dijo al juez que elaboró un informe que elevó a sus superiores y en el que señalaba que el contenido del dispositivo carecía de "interés policial", por lo que lo archivó.

En un comunicado difundido el viernes, Pozas afirmó que dimitía al considerar que está siendo "utilizado para atacar al Gobierno y al presidente". El número tres del PSOE José Luis Ábalos, relacionó la renuncia de Pozas con la "actividad profesional" que desarrollaba antes de ser alto cargo de Moncloa.