La precampaña gana en intensidad a medida que se acerca el viernes, fecha de comienzo oficial de la campaña de los comicios del 28 de abril. El presidente Sánchez recuperó ayer el lema con el que, infructuosamente, se resistió a dejar que Rajoy fuera de nuevo presidente del Gobierno, pero esta vez adaptado al conflicto catalán. "No es no, no habrá a un referéndum de autodeterminación en Cataluña", afirmó en Zaragoza.

Pese a la intención de los socialistas de sacar del centro del debate la cuestión territorial, Sánchez quiere mostrarse tajante ante la complicidad con el independentismo que le atribuyen PP y Ciudadanos. Pese a las buenas perspectivas que los sondeos dan al PSOE, su vicesecretaria, Adriana Lastra, insta a "no fiarse de las encuestas" y quiere despejar las dudas de los indecisos atizando el temor a que la derecha "radical y enloquecida" que integran PP, Ciudadanos y Vox sume para conformar un Gobierno, como ocurrió en Andalucía.

Por ello, reivindicó la importancia de estas elecciones para "parar el fascismo" y que no se pueda reeditar el acuerdo alcanzado en Andalucía. Afirmó que, tras "cincuenta años agazapado, por primera vez tenemos al fascismo a las puertas del Congreso".

Después de las elecciones, Pablo Casado impedirá que "manden terroristas, independentistas y comunistas", según se comprometió ayer el candidato del PP en un mitin de Córdoba. Si gobierna el PSOE, Sánchez tendrá "de ministro de Interior a Pablo Iglesias, de Exteriores a Puigdemont, de Justicia a Torra" y ahora a Otegi que "igual es de Defensa", algo que el PP "no va a permitir". El referente como modelo de Gobierno es para el líder del PP lo que está haciendo en Andalucía Juan Manuel Moreno al frente del Ejecutivo coaligado con Ciudadanos y con el apoyo de Vox.

Albert Rivera recurre también al ejemplo andaluz y considera que si allí fue posible desalojar a los socialistas del Gobierno ahora hay "ganas de echar a Sánchez, de quitar la economía a Iglesias y de independizarnos de Torra y Rufián". En un mitin en Madrid acompañado de Inés Arrimadas y del exejecutivo de Coca-Cola Marcos de Quinto, uno de sus fichajes estrella, el líder de Ciudadanos instó a populares y socialistas a aclarar con quiénes pactará tras las elecciones. Rivera puso a su formación como ejemplo de esa claridad al reiterar que no llegará a acuerdos con el PSOE y tender de nuevo la mano al PP para un Ejecutivo de coalición.

El presidente de C's llamó al grito de "¡Vamos Ciudadanos!" a acudir a las urnas el próximo 28 de abril para derrocar a Pedro Sánchez y sus socios nacionalistas y populistas, con quienes ya tiene "amarrada" la reedición del "Gobierno Frankenstein".

El cartel electoral será la imagen del líder, caminando decidido con traje de chaqueta negro y camisa blanca sobre un fondo en tonos rojos y amarillos. Con resonancias de La Republique en Marche, el movimiento que llevó a Macron a la presidencia francesa, el "¡Vamos Ciudadanos!" pretende ser una "llamada a la acción a una España que se pone en marcha para cambiar este país a mejor", según explicó la formación naranja.